Carmen Villarroel Pérez: Acuarelas con el color de la vida
El 28 de diciembre de 2024,
Bolivia perdió a una de sus grandes exponentes del arte y la acuarela, Carmen
Villarroel Pérez. Más que una talentosa pintora fue una incansable activista
cultural y una madre ejemplar, cuya pasión por el arte trascendió los lienzos
para convertirse en un legado de luz y color. Su obra, marcada por la sensibilidad
y el compromiso con la belleza de la naturaleza, dejó una huella imborrable en
el panorama artístico nacional e internacional.
Carmen Villarroel Pérez,
nacida el 16 de junio de 1955 en Cochabamba, es una destacada artista plástica
cuya trayectoria de más de cuatro décadas ha enriquecido el panorama artístico
nacional e internacional. Su formación en la Escuela de Artes Plásticas
"Raúl G. Prada" y en la Normal Católica Integrada de Cochabamba,
donde se especializó en Artes Plásticas, sentó las bases de una carrera marcada
por la exploración y la maestría en diversas técnicas, especialmente la
acuarela.
A lo largo de su carrera,
Villarroel ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas
en Bolivia y en el extranjero. Su obra ha sido exhibida en países como Ecuador,
México, Suecia, Noruega, Rusia y Ucrania, entre otros. En 2024, formó parte de
la exposición colectiva "Arte de la luz" en el Salón Gíldaro Antezana
de Cochabamba, donde presentó una serie de acuarelas de gran formato inspiradas
en la naturaleza, con un enfoque especial en las flores, destacando la
delicadeza y esencia de las rosas.
Su talento ha sido reconocido
con diversos premios y distinciones, incluyendo menciones de honor en la Casa
de la Cultura Benjamín Carrión en Quito y en el Concurso Nacional Imágenes de
Totora en Cochabamba. Además, ha representado a Bolivia en eventos
internacionales, como la XIV Bienal Internacional de Acuarela en México.
Más allá de su labor
artística, Carmen ha contribuido al desarrollo cultural como coordinadora de la
Bienal Internacional de la Acuarela KIPUS BOLIVIA y ha impartido talleres de
pintura, compartiendo su conocimiento y pasión con nuevas generaciones de
artistas.
La obra de Villarroel se
caracteriza por una profunda conexión con la naturaleza y una habilidad
excepcional para capturar la esencia de sus sujetos a través de la acuarela. Su
dedicación y aporte al arte boliviano la consolidan como una figura emblemática
en la escena cultural del país.
La mujer que pintó el color de
la vida
En 2024, formó parte de la
exposición colectiva “Arte de la luz”, en el Salón Gíldaro Antezana de
Cochabamba, donde presentó una serie de acuarelas de gran formato inspiradas en
la naturaleza, con un enfoque especial en las flores, destacando la delicadeza
y esencia de las rosas.
Su talento ha sido reconocido
con diversos premios y distinciones, incluyendo menciones de honor en la Casa
de la Cultura Benjamín Carrión en Quito y en el Concurso Nacional Imágenes de
Totora en Cochabamba. Además, ha representado a Bolivia en eventos
internacionales, como la XIV Bienal Internacional de Acuarela en México.
Más allá de su labor
artística, Carmen ha contribuido al desarrollo cultural como coordinadora de la
Bienal Internacional de la Acuarela KIPUS BOLIVIA y ha impartido talleres de
pintura, compartiendo su conocimiento y pasión con nuevas generaciones de
artistas.
La obra de Villarroel se
caracteriza por una profunda conexión con la naturaleza y una habilidad
excepcional para capturar la esencia de sus sujetos a través de la acuarela. Su
dedicación y aporte al arte boliviano.
El dulce canto de la acuarela
Elegía a la Pintora Carmen
Aurelia Villarroel Pérez
La vida, uróboro del principio
y fin forma colores de sonidos inefables de la vibrante fuente con prístina
luz, esplendor cromático de brotada flor cantada en acuarela de suave melodía.
La vida, coro a muchas voces,
se recrea en manos pulsantes de genios creadores. La vida es arte y artista;
principio y fin es obra universal siempre inconclusa.
El alma es una gota de agua
cristalina que se vuelve maremoto o correr leve y cantar en cursos apacibles
del alma por causes de remansos cristalinos.
Carmen Aurelia, la suave brisa
de tu obra con dulces armonías; acarician, alivian. tu guía y compañero de vida
encendió la chispa divina de tu hermoso talento.
Tus manos extendidas a la
humanidad con sabores de la fecunda tierra morena, han retoñado en ricas
ollitas de willkaparu y acunaron hijos para perpetuar tus brillos.
Medio siglo después, de ser
madre y artista te elevas digna al seno de la fuente primordial a morar la Luz
Eterna en espera del retorno.

