Paul Mackenzie

Condenan a líder de secta que ordenó a seguidores dejar morir de hambre a 200 niños “para encontrarse con Jesús”

Paul Mackenzie,  líder de una secta  religiosa keniana fue condenado por ordenar a sus seguidores  a dejar morir de hambre a casi 200 niños.

Mackenzie ordenó a los miembros de su secta que dejaran morir de hambre a sus hijos para que pudieran "encontrarse con Jesús". Su doctrina apocalíptica sostenía que la educación estaba prohibida y que la medicina moderna era considerada "malvada". El condenado dirigió su iglesia durante 16 años, atrayendo a miles de seguidores.

El líder religioso  ha sido declarado culpable del asesinato de 191 personas; todas ellas, salvo una, eran niños.

Otros 29 líderes de la secta también fueron condenados por asesinato. Todos ellos se habían declarado inocentes, insistiendo reiteradamente en que nadie fue obligado a morir.

El exjefe de seguridad de Mackenzie, Enos Amanya Ngala, fue acusado inicialmente, pero luego llegó a un acuerdo con la fiscalía y se convirtió en testigo de la misma.

Mackenzie y otros líderes de la secta también se enfrentan a una serie de otros casos judiciales, entre ellos por terrorismo, radicalización y negación de educación a menores.

Pero esta es la primera vez que el pastor se enfrenta a un veredicto por los cargos más graves de asesinato.

Las autoridades informaron que se encontraron más de 400 cadáveres en fosas poco profundas en el bosque de Shakahola, cerca de la costa de Kenia, adonde Mackenzie dirigió a sus seguidores desde todo el país.

Diecisiete hombres fueron contratados en el pueblo cercano para la espantosa tarea de desenterrar los cuerpos. A unos les pagaron apenas US$8 al día.

"Cada tumba que encontramos tenía al menos tres cuerpos", declaró James, uno de los sepultureros, a la BBC. "Algunos de los restos pertenecían a niños de tan solo unas semanas de vida".

"Una vez encontramos 12 cuerpos de niños alineados dentro de una fosa común. Era enorme; los cuerpos estaban dispuestos como si fueran ropa, uno encima del otro".

Los sepultureros describieron algunos de los restos de los niños como si tuvieran "las manos y las piernas atadas y el cuerpo envuelto en sábanas".

El líder de una secta condenado por ordenar a sus seguidores dejar morir de hambre a casi 200 niños

Un grupo de personas vestidas con overoles de plástico blanco endebles. Uno de ellos está mirando a la cámara

Salim Karisa

Salim Karisa cobró unos US$8 al día por desenterrar decenas de cadáveres.

"Uno de los dos tendría que morir"

Aunque muchos de los seguidores de Mackenzie procedían de otras partes de Kenia, algunos de los restos pertenecen a personas conocidas en la comunidad, ya que los miembros de la secta solían ir a la cercana ciudad de Shakahola en busca de provisiones y para recoger agua del río Galana, que atraviesa la ciudad.

"A veces llevábamos gente en nuestras motos al bosque", dijo Salim Karisa, otro sepulturero. "Pero todo estaba tan planeado y era tan secreto que nadie sabía lo que pasaba dentro".

Stephen Mwiti, de 48 años, relató cómo perdió a sus seis hijos a manos de la secta y cómo, al enfrentarse a Mackenzie en su casa, vio a "muchas mujeres calvas y decenas de niños". Mackenzie prohibía el maquillaje y los peinados elaborados, por lo que les decía a las mujeres que se afeitaran la cabeza o que llevaran el pelo largo y sin arreglar.

La exesposa de Mwiti era una de las personas acusadas junto con Mackenzie.

"Si me encontrara hoy con el pastor Mackenzie, uno de los dos tendría que morir", declaró a la BBC.