INVESTIGACIÓN DESTAPA CÓMO EPSAS DESCARTÓ UNA OFERTA DE 7 MILLONES PARA COMPRAR TUBERÍA CHINA POR 14 MILLONES
Un riguroso hallazgo revela que la firma chilena TUBEXA cotizó las tuberías a la mitad del costo final antes de la polémica adjudicación por excepción a La Llave S.R.L. Mientras se dilapidaron millones, la red provisional cumple 15 años en zona de riesgo geotécnico ante la amenaza inminente del Fenómeno de El Niño.
Por: José María Herbas Postigo / Investigador y Consultor en Agua y Medio Ambiente
La
seguridad hídrica de la sede de gobierno se encuentra atrapada en una red de
decisiones administrativas bajo sospecha. Lo que inicialmente se perfilaba como
un proyecto de emergencia para asegurar el suministro de agua potable a más de
300.000 habitantes de la Zona Sur, hoy se ha convertido en uno de los casos de
presunta corrupción más graves del sector de saneamiento básico en el país. Un
minucioso trabajo de investigación, impulsado desde el año 2023, logró destapar
una monumental estructura de irregularidades, omisiones y daño económico que
hoy sacude a la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS
Intervenida).
La
investigación no solo expone la negligencia técnica de recibir material
inservible, sino que saca a la luz el "eslabón perdido" que demuestra
de forma irrebatible los indicios de direccionamiento y un millonario
sobreprecio: la existencia de una propuesta económica regional que fue
deliberadamente ignorada por las autoridades intervinientes.
El hallazgo
TUBEXA: la evidencia matemática del sobreprecio
La pieza
clave que redefine el curso del Caso Penal N.° 201102012508268 es un documento
que permaneció en la sombra de los escritorios técnicos. Un año antes de que
EPSAS Intervenida iniciara el cuestionado proceso que terminó favoreciendo a la
Sociedad Comercial La Llave S.A., la empresa chilena TUBEXA, especialista en el
área, presentó una cotización formal directamente ante los técnicos
responsables de la unidad solicitante. El registro palpa el código TUBEXA No.
COT00183669 de fecha 28-12-2020 REV 06, con la descripción “Proyecto Tubería
de conducción Valle de las Flores – Callapa”, por un valor de $us.
977.229,30 Dólares Americanos, al cambio oficial de Bs. 6.96.
La oferta
de TUBEXA contemplaba la provisión de tuberías de acero estructurado con
características técnicas idénticas a las requeridas. Este dato establece de
forma nítida el parámetro real de mercado. Al no considerar este antecedente,
la gerencia de EPSAS procedió a fijar un presupuesto referencial inflado de Bs
11.564.616,00 en su primera convocatoria, para luego terminar incrementando
discrecionalmente el costo en una tercera instancia bajo la modalidad de
Contratación por Excepción.
El contrato
final se selló con La Llave S.A. por una suma de Bs 14.375.832,00, verificando
un presunto sobreprecio estimado de Bs 7.375.832,00. En términos porcentuales,
la estatal del agua habría pagado entre un 100% y un 105% de incremento ilícito
en comparación con la propuesta formal de la firma chilena. Este hallazgo
constituye un aporte histórico a la transparencia pública, desmontando la
narrativa del "costo de importación" y evidenciando una presunción
metodológica de direccionamiento contractual.
La ruta de
la excepción y la vulneración legal
El proceso
administrativo expuesto devela una estrategia de desgaste orientada a
deshabilitar la competencia legal. La primera y segunda convocatoria pública
fueron declaradas desiertas y anuladas argumentando tecnicismos y supuestas
inconsistencias en los pliegos. Esto abrió la puerta legal para la adjudicación
directa por excepción, un mecanismo que flexibilizó los controles financieros
institucionales.
A la
gravedad del sobreprecio se suma una flagrante ilegalidad mercantil. El Oficio
SEPREC/DRC/PE N° 00016/2026 confirmó que la Sociedad Comercial La Llave S.A. no
figuraba inscrita ni contaba con matrícula comercial activa en el Servicio
Plurinacional del Registro de Comercio al momento de la contratación. Esta
omisión vicia de nulidad absoluta su habilitación como proveedora del Estado,
demostrando que los filtros internos de fiscalización de EPSAS fueron
completamente anulados para dar curso al negocio.
Un viaje a
China sin control de calidad
Los
beneficios financieros para la empresa adjudicada incluyeron el financiamiento
ilegal del viaje de inspección, como se evidencia en el informe
EPS-UTR-0079-INF/23|EPSAS/2023-04935. Pese a que la Cláusula 32.1 de la minuta
contractual estipulaba que las inspecciones en fábrica corrían por cuenta
exclusiva del contratista, EPSAS Intervenida desembolsó Bs 69.345,26 en pasajes
aéreos y viáticos para trasladar personal técnico a la planta Hunan Standard
Steel Co. en Tianjin, China.
El
resultado de dicha supervisión fue nulo. Debido a temperaturas extremas de
hasta -12 °C en el país asiático, no se realizaron las pruebas esenciales de
revestimiento interior ni exterior. Las cañerías no cumplieron con la norma
AWWA C210 ni la certificación NSF/ANSI Standard 61 de grado alimenticio, que
asegura que el agua transportada no absorba solventes químicos nocivos.
Ignorando estas alertas, la Gerencia Interventora ordenó de forma irregular
desembolsos equivalentes al 70% del valor total del contrato (Bs
10.063.082,40), violando las condiciones que exigían informes de conformidad de
producto terminado.
Atentado a
la Salud Pública y los tubos abandonados
El impacto
de esta maniobra financiera excede el daño económico y se convierte en un
atentado directo a la salud pública y la seguridad urbana. Tras el
megadeslizamiento de 2011 y 2012 en Valle de las Flores y Callapa, se instaló
una tubería provisional de menor diámetro que debía operar solo unos meses. Esa
infraestructura precaria e inestable ha cumplido 15 años en funcionamiento.
La obra
civil destinada a sustituir estructuralmente el tendido se encuentra paralizada
porque el material importado desde China es chatarra inservible. Al arribar a
Bolivia, la Comisión de Recepción dictaminó el rechazo del 100% del lote por
presentar mal curado del epóxico interno, deformaciones mecánicas por
ovalización y desprendimiento químico. Actualmente, 60 tubos permanecen botados
en la Planta Pampahasi y 252 en Alto Lima, catalogados como activos
inservibles.
Sentando
precedentes jurídicos contra la impunidad
La matriz
de responsabilidades identificada en la investigación apunta directamente a las
altas esferas de la intervención de EPSAS. Gonzalo Bladimir Iraizos Escobar
(ex-Gerente Interventor) enfrenta imputación por Incumplimiento de Deberes y
Conducta Antieconómica al haber elevado el presupuesto base y firmado adendas
desfavorables. Jaime Gutiérrez Quevedo (también exinterventor) es procesado por
omitir la notificación de rechazo del material a la empresa proveedora,
bloqueando deliberadamente la ejecución de las boletas de garantía bancaria.
Ana Rosa Pimentel Castro, representante de La Llave S.A., está imputada por
Incumplimiento de Contrato.
La
incorporación de la prueba de la oferta de TUBEXA empuja al equipo legal a
solicitar formalmente la ampliación de los tipos penales bajo la figura de
Concurso Real de Delitos. Se busca incorporar cargos por Negociación
Incompatible con el Ejercicio de Funciones Públicas, Contratos Onerosos y
Atentado contra la Seguridad de los Servicios Públicos, castigando con
severidad la discrecionalidad funcionaria. Este caso debe fijar un hito y un
precedente ineludible en el país: la fiscalización ciudadana es un escudo
indispensable.
El Deber de
Actuar ante el Daño Estructural
El derecho
humano al agua no admite medias tintas ni dilaciones burocráticas. La
investigación independiente puesta sobre la mesa revela un entramado criminal
en EPSAS Intervenida que excede con creces la mala gestión: se trata de un
atentado directo contra la seguridad de la sede de gobierno. Frente a la
contundencia de las pruebas presentadas —destacando la flagrante omisión de la
oferta de la firma chilena TUBEXA por la mitad del costo final— la pasividad de
las autoridades del sector hídrico ya no puede interpretarse como simple
cautela administrativa; hoy bordea la negligencia burocratica.
El
Ministerio Público y los entes reguladores del sector agua tienen la obligación
ineludible de encarar esta crisis de forma frontal e inmediata. Si las máximas
autoridades llamadas por ley no aceleran las acciones judiciales y no amplían
los tipos penales contra el círculo de impunidad, se convertirán
automáticamente en corresponsables del colapso del sistema. La impunidad no
puede proteger únicamente a los exinterventores imputados y a la empresa
proveedora; la justicia debe desmantelar la estructura interna que operó desde
las sombras.
Esto
incluye procesar penalmente a los mandos medios y técnicos de EPSAS: Gerencia
del Área Técnica, los funcionarios de la Unidad Solicitante que engavetaron
cotizaciones legítimas, las jefaturas de Contrataciones, el equipo Legal que
avaló firmas sin matrículas comerciales activas y el Departamento de Auditoría
Interna que actuó como un muro de contención omisivo para congelar las alarmas.
La Paz se
encuentra bajo la amenaza inminente de eventos climáticos extremos como el
Fenómeno de El Niño. Mantener una red provisional expuesta en zonas de alto
riesgo geotécnico durante 15 años, mientras los recursos para su renovación
fueron dilapidados en chatarra oxidada de procedencia china, constituye una
conducta criminal. Cada día que pasa sin la detención formal de los
responsables y sin la incautación de activos para resarcir el daño económico,
se consolida un gravísimo precedente de desamparo institucional. Las
autoridades del sector están advertidas: o impulsan la limpieza absoluta de la
estatal del agua caiga quien caiga, o deberán prepararse para sentarse en el
banquillo de los acusados por encubrimiento y daño estructural al patrimonio de
los bolivianos.

