Evo Morales y Edman Lara

Lara considera "irresponsable satanizar las protestas y vincularlas directamente con el evismo”

En medio del incremento de movilizaciones y bloqueos registrados principalmente en el departamento de La Paz, el vicepresidente Edmand Lara afirmó que las protestas sociales no deben ser “satanizadas” ni atribuidas de forma generalizada al evismo, argumentando que varios sectores movilizados responden a demandas históricas y coyunturales independientes del liderazgo de Evo Morales.

“No podemos satanizar las protestas y vincularlas con el evismo, eso es una irresponsabilidad”, declaró la autoridad al referirse a las medidas de presión impulsadas por distintos sectores sociales.

Lara sostuvo que existen organizaciones movilizadas que, históricamente, han mantenido posiciones autónomas o incluso confrontaciones con el expresidente Evo Morales. Como ejemplo mencionó al magisterio urbano, un sector que durante años protagonizó conflictos con anteriores administraciones del Movimiento al Socialismo (MAS), exigiendo mejoras salariales, mayor presupuesto educativo y reformas al sistema educativo.

Asimismo, indicó que la Central Obrera Boliviana (COB), aunque en diferentes periodos mantuvo cercanía con gobiernos del MAS, no necesariamente responde a directrices políticas del exmandatario en el actual contexto de movilizaciones.

Las declaraciones surgen luego de que autoridades gubernamentales señalaran una posible coordinación política detrás de las protestas. Días atrás, el viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, difundió audios atribuidos a Evo Morales y sostuvo que existiría una estrategia de movilización orientada a la desestabilización.

Sin embargo, Lara calificó de “irresponsable” esa acusación y recordó que parte del material difundido fue cuestionado posteriormente. Según reportes de verificación independientes, uno de los audios presentados correspondía en realidad a un registro anterior difundido en 2025, lo que abrió dudas sobre su relación con los acontecimientos actuales.

El debate sobre el origen de las protestas ocurre en un escenario político marcado por una creciente fragmentación dentro del bloque oficialista y por tensiones sociales vinculadas a temas económicos, abastecimiento de combustibles, inflación percibida, empleo y demandas sectoriales. Analistas han señalado que la conflictividad social en Bolivia históricamente responde a múltiples factores y actores, por lo que reducir las movilizaciones a una sola corriente política puede simplificar un fenómeno más complejo.

Bolivia ha experimentado recurrentes ciclos de protesta impulsados por organizaciones sindicales, campesinas, educativas y cívicas, muchas veces con agendas propias que exceden las disputas partidarias. En ese contexto, las declaraciones del vicepresidente abren nuevamente el debate sobre si las movilizaciones actuales responden principalmente a demandas sociales acumuladas o si existe una articulación política detrás de algunas medidas de presión.

Mientras persisten los bloqueos y las protestas, el desafío para las autoridades continúa siendo diferenciar entre reivindicaciones sectoriales legítimas y posibles intereses políticos, en un escenario de creciente tensión social y polarización.