La escasez y el alza en los precios de los medicamentos están golpeando a farmacias y pacientes en Bolivia. Desde el Colegio de Bioquímicos de Santa Cruz advierten que esta situación podría agravarse si el Gobierno no resuelve la falta de dólares, lo que ha elevado los costos de importación y provocado un desabastecimiento en el sector farmacéutico.
Freddy Zeballos, vicepresidente del Colegio de Bioquímicos, alertó que hasta diciembre de 2024 el precio de los medicamentos se incrementó en un 100%, dejando a muchas farmacias sin stock. Explicó que los importadores enfrentan dificultades para acceder a dólares al tipo de cambio oficial, lo que los obliga a recurrir al mercado paralelo, encareciendo aún más los productos.
“El problema central es el dólar. Muchas farmacias están desabastecidas y descapitalizadas porque no pueden comprar la misma cantidad de medicamentos. El encarecimiento del dólar afecta toda la cadena”, advirtió Zeballos.
Según el sector, la oferta de medicamentos ha disminuido considerablemente y las farmacias están vendiendo los remanentes importados en 2023. De continuar esta tendencia, los precios podrían dispararse aún más en 2025.
La crisis podría derivar en una situación similar a la vivida durante la pandemia, cuando conseguir medicamentos era un desafío y, en muchos casos, los productos disponibles provenían del mercado informal a precios exorbitantes. “Si el problema del dólar persiste, la población enfrentará serias dificultades para acceder a tratamientos médicos, lo que afectará directamente su salud”, agregó Zeballos.
Además del impacto económico, el bioquímico alertó sobre las consecuencias médicas de esta crisis. “Habrá una psicosis como la que vemos con las filas en los surtidores. Los pacientes buscarán tratamientos, pero solo podrán comprar una parte, lo que generará resistencia a los antibióticos y obligará al uso de medicamentos más costosos”, explicó.
Tanto el sector farmacéutico como la población esperan una solución urgente a la escasez de dólares, que permita normalizar la importación de medicamentos y garantizar precios accesibles, evitando una crisis sanitaria que pondría en riesgo la estabilidad económica y emocional de miles de familias.