méxico con amlo y la motosierra de milei
1. La Quimera Electoral Latinoamericana
Tratar de comprender las “elecciones” latinoamericanas con
conceptos liberales clásicos como “soberanía” o “autodeterminación” es una
pérdida de tiempo: una tentativa quijotesca cabalística destinada al fracaso.
Comparable, de facto, a querer predecir el futuro de la Patria Grande mediante
las lecturas del café turco. Esto por dos razones.
1.En primer lugar,
no existe ningún Estado soberano en América Latina. Elucubrar sobre realidades
inexistentes (entelequias) como “elecciones soberanas” en América Latina es, en
consecuencia, no más que una disociación cognitiva clínica del mundo objetivo.
Dicho de otra manera: una psicopatología o teología escolástica pura.
2. En segundo lugar,
el Liberalismo clásico del Siglo 19, que en su origen contenía algunos elementos
positivos para el progreso de la humanidad, ha sufrido una metamorfosis
degenerativa por el impacto del Capitalismo actual, que lo ha reducido al
status de una caricatura ideológica y praxis reaccionaria que ya no justifica
mantener la nomenclatura del pasado. Con rigor científico debe llamarse
Liberal-Fascismo del Siglo 21.
2. La Mentira global de Soberanías y Elecciones Democráticas
Ninguna elección en América Latina hoy día es lo que según
su concepto debería ser: una contienda equitativa entre fuerzas políticas
legítimas al interior de Estados Soberanos. Es decir, conglomerados de máximo
poder público determinados evolutivamente por la libre voluntad de sus
ciudadanos.
Conceptualizar la política latinoamericana actual en
términos del liberalismo clásico (soberanía, democracia), como hacen los
mercaderes de la mainstream cultura y propaganda occidental, no es más que el
Marketing de una mentira neocolonial global para perpetuar el control
ideológico de las masas vía el perception management. C´est tous.
3. Sólo hay Tres Estados Soberanos en la Especie Humana
Entre los 193 Estados reconocidos por la ONU hay sólo tres
que merecen el atributo “soberano”: Estados Unidos (en crisis existencial),
Rusia y China. Adicionalmente existe una nación semi-soberana que se llama
“India”. El resto de la diáspora es territorio neocolonial o tierra en disputa,
debido a la férrea determinación de Occidente –y su centro de gravitación, la
burguesía atlántica-- de no ceder ni democratizar un ápice de su tiranía quinto
centenaria, pese a los anhelos de autodeterminación y soberanía nacional de los
pueblos y Estados.
Para la mayoría de la diáspora de la especie, el supuesto
derecho a la autodeterminación que pregona la ideología liberal siempre ha sido
una fraseología vacía. Una narrativa, cuya realidad sólo existe en la letra
muerta de los solemnes pasquines y decálogos de sus políticos. En el Parque
Jurásico administrado por el Gran Capital Contemporáneo es simplemente un meme
nostálgico de un proyecto progresista y una clase histórica, que han fracasados
estrepitosamente.
4. El Liberal-Fascismo Burgués del Siglo 21
Las ilusiones y racionalizaciones ideológicas y románticas,
la destrucción sistemática de las conciencias y la falta de formación
científica-ética de la especie le “permite” a muchos liberales y clase
medianeros abstraerse de la dantesca realidad creada por el Liberal-Fascismo
del Siglo 21. Pese, a que una breve mirada a la realidad de Palestina, Ucrania,
etc., debería ser suficiente para sacudirlos de sus zonas de confort.
Los quemados, torcidos, desgarrados cuerpecitos de más de
12,000 niños palestinos (sic)en la arrasada superficie lunar de Gaza,
brutalmente asesinados por el proxy-imperialismo sionista y sus padrinos en
Washington; o los cientos de miles de niños palestinos demacrados por la
hambruna que ha impuesto el régimen racista de Netanyahu; niños sin escuelas,
refugios, agua, comida, electricidad o servicios médicos, todos destruidos por
las bombas de Jerusalén, deberían ser capaces de transmitir la realidad
objetiva de la mentira liberal global burguesa sobre la soberanía y la
autodeterminación de los pueblos.
Sin embargo, parece, que sólo a los estudiantes del Imperio
gringo les queda suficiente sensibilidad para enfrentarse a los terroríficos
hechos ejecutados diariamente a nivel global por los power elites (C. Wright
Mills) en Washington y Jerusalén.
5. Ficción de Soberanía, Roll back hemisférico de China
En rigor, las elecciones actuales en América Latina, más
allá de la Doctrina Monroe (1823) y del Corolario de Roosevelt (1904), no son
ejercicios de soberanía popular, democrática y estatal, sino jugadas de
dominación de la política exterior de Washington en el tablero de ajedrez
mundial capitalista. Escenificaciones para el regime change y los Golpes de
Estado del Siglo 21, llamados color revolutions.
Todo esto dentro de la lógica operativa del roll back
hemisférico de China, ejecutada principalmente por los cuatro jinetes dureros
del Apocalipsis hemisférico: el U.S. Southern Command, la CIA, el National
Security Council y la cabeza de la hidra en la Casa Blanca.
6. Las Líneas rojas de la Transformación Neocolonial
De tal polígono de planeación imperial se derivan los
límites de actuación transformadora y emancipadora para todos los sujetos
sociopolíticos de la Patria Grande: sus grados de libertad. Analíticamente, la
conclusión es clara: nada de lo que sucede hoy día en las elecciones
latinoamericanas puede entenderse dentro del marco ideológico liberal-burgués.
En esencia: hablar de las “elecciones” latinoamericanas
fuera del nuevo paradigma científico de la multidisciplinaria Unified Field
Theory of Geopolítics, es hablar por hablar. Una simulación de intelección y
transformación de la realidad. (Ver al respeto, Heinz Dieterich, Hu Angang et
al, China y el Futuro de la Humanidad. Liderazgo, Ciencia y Geopolítica.2022)
7. Horizontes de Posibilidad del Progresismo Latinoamericano
Lo que los escenarios electorales del patio trasero
“ofrecen” en cuanto a grados de libertad de los pueblos y países son, por
decirlo con cierto dramatismo, resultados neocoloniales con integración a la
OTAN (Milei) o sin asociación a esa organización criminal.
La disyuntiva estratégica para la América Latina
neocolonizada –hasta que el emergente Sistema Pentracéntrico Global impulsado
por los BRICS quiebre la tiranía de la pax americana-- es entre un
socialcristianismo democrático desarrollista moderado, aceptable para los intereses
de la billionaire class (Senador Bernie Sanders) y del Pentagonismo monroeista
de Washington, y practicado en los últimos seis años por Andrés Manuel López
Obrador; o el terrorismo neoliberal-neofascista balcanizador de la OTAN,
encarnado en el psicópata motosierrista austral Milei. La motosierra, notabene,
es el símbolo de los descuartizadores escuadrones de la muerte colombianos
(¡!).
Milei o Andrés Manuel López Obrador; Noboa o Petro;
Bolsonaro o Lula, marcan los límites de la transformación operativa posible
para los gobiernos latinoamericanos que arriban a los palacios nacionales vía
elecciones burguesas. Son las líneas rojas hemisféricas que la Pax Americana ha
impuesto a su patio trasero.
8. ¿Puede multiplicarse el Modelo de AMLO en América Latina?
El modelo democrático de sobrevivencia y desarrollo
construido durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador --semi-aceptable
para el neocolonialismo monroeista-- no
puede “exportarse” a otros países latinoamericanos, porque tanto las
condiciones objetivas de México como la condición de calidad de líder mundial
del presidente, no existen en ningún otro país. No hay otro dirigente
latinoamericano con la inteligencia táctica, visión estratégica, autoridad
moral, carisma y capacidad comunicativa, como López Obrador.
No es “exportable” su modelo y ni siquiera es seguro que se
logre defenderlo en México en el futuro cercano. Sin embargo, aún sin copiar su
modelo, hay que aprender dialécticamente de su extraordinario triunfo, que se
basó en respetar siempre a dos leyes supremas de la política y de la
transformación social progresista.
La primera ley se refiere a la profunda sabiduría de un
aforismo del príncipe prusiano Bismarck que reza: “La política es el arte de lo
posible, no de lo deseable.”
La segunda ley fue expresada por el colombiano Gabriel
García Márquez cuando analizó la causa principal del trágico fracaso del
proyecto de transformación de Salvador Allende: Que un país no puede cambiarse
desde el gobierno, sino sólo desde el poder.
Quién no entienda estas supremas doctrinas de la política
–como en la Argentina de Milei y el Ecuador de Noboa-- terminará víctima de las
motosierras de los verdugos del sistema.

