Pedro Sánchez en disputa con Musk

Pedro Sánchez arremete contra los “tecno-oligarcas” de las redes sociales Musk de X y Durov de Telegram

Madrid. A los insultos lanzados por el magnate estadunidense de extrema derecha Elon Musk, que llamó al presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, como “sucio”, “tirano” y “traidor”, ahora se sumó a la polémica el dueño de la plataforma Telegram, Pavel Durov, quien aseguró en un mensaje masivo a todos los usuarios del servicio que el plan que pretende impulsar España para prohibir el uso de las redes sociales a menores de edad “es una regulación peligrosa que amenaza las libertades en internet”.

El mandatario español respondió con ironía y haciendo uso de una frase muy conocida de El Quijote de la Mancha: “Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos”.

Además de las palabras de Sánchez, que publicó en la red social X, cuyo dueño es Elon Musk, también explicaron desde la presidencia del gobierno que en el mensaje difundido por el dueño de Telegram se “vierten varias mentiras y ataques ilegítimos contra el Gobierno”.

Además de confirmar que mantienen la hoja de ruta de impulsar la prohibición de acceso de los menores de edad a las redes sociales, que supondrá que los dueños de las plataformas tengan la responsabilidad penal de las infracciones en caso de no retirar inmediatamente los contenidos ilícitos y se penalizará la manipulación algorítmica o la medición de la huella del odio y la polarización.

 La ley, que lleva tramitándose en el Congreso de los Diputados desde hace dos años, es una de las medidas más trabajadas de la actual ministra de Infancia, Sira Rego, que es la única integrante del gabinete que pertenece a Izquierda Unida (IU), el histórico partido español que en las últimas elecciones generales se fundió en Sumar.

En su mensaje, el empresario Durov enumeró hasta cinco motivos por los que, a su juicio, el plan impulsado por el presidente Sánchez podrían “convertir a España en un Estado de vigilancia bajo el pretexto de la protección” y por tanto es, siempre según su opinión, “una señal de alarma roja par la libertad de expresión y la privacidad”.