Puntos vitales para Lula: Senado brasileño aprueba reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas
El Senado de Brasil aprobó el miércoles por la noche por
goleada —75 votos contra uno— una reducción de jornada histórica, que supone
ampliar de uno a dos los días libres de los trabajadores del mercado formal. O
dicho de otra manera, reducir de 44 a 40 horas la jornada semanal. E
importante, sin merma del salario. Este cambio legislativo, que afecta a unos
37 millones de trabajadores, según Reuters, supone una gran victoria política
para el presidente y candidato a la reelección, el izquierdista Luiz Inácio
Lula da Silva. Su rival, el senador Flávio Bolsonaro, cambió a última hora su
posición sobre el tema y votó a favor, pero desde Porto Alegre, donde estaba de
mitin. Quedan diez días para las elecciones. El ultraderechista Bolsonaro es el
favorito, según las encuestas, que apuntan a un empate técnico con una ventaja
mínima.
Lula enfatizó la trascendencia de la reforma unos instantes
después de que sus señorías aprobaran un cambio que respalda en torno al 70% de
los brasileños: “El fin de la escala 6x1 [seis días de trabajo, uno de
libranza] es más que un cambio de jornada. Es más tiempo para vivir, para
descansar, para estar con la familia, para ver crecer a los hijos, para
cuidarse a uno mismo y aprovechar la vida”.
El equipo electoral de Lula confía en que el fin de la
escala 6x1, el mayor cambio del mercado laboral en décadas, le dé el empujón
que necesita para remontar y que la izquierda gane las elecciones. Bolsonaro le
sacó una ventaja de 1,8 puntos en la primera vuelta. Ambos han pisado el
acelerador porque saben que la elección se decidirá por pocos votos. Bolsonaro
ha recibido el apoyo de prácticamente todos los partidos y candidatos de
derechas. Y la izquierda ha movilizado a sus militantes para que salgan a la
calle a persuadir a los abstencionistas (33 millones) de que vayan a votar.
Los brasileños por fin podrán asistir al primer debate
presidencial Bolsonaro-Lula de esta campaña. Está previsto para el próximo
domingo por la noche, organizado por el canal Band. La agenda de los candidatos
es intensa. El sábado, Lula, de 80 años, saldrá a correr por las calles de São
Paulo y estos días ha multiplicado la difusión de videos haciendo ejercicio en
el gimnasio. El domingo, Bolsonaro, de 45 años, ha convocado a la derecha a
llenar con sus familias la avenida Paulista, que una semana antes fue tomada
por una marea roja.
El duelo Bolsonaro-Lula sigue tan reñido como en primera
vuelta, a tenor de la fotografia que muestran las encuestas. La de Quaest cifra
en dos puntos la ventaja de Bolsonaro, el favorito tras quedar por delante de
Lula en primera vuelta. Ese sondeo apunta a un resultado calcado al del día 4,
un 47% del opositor frente al 45% del presidente, que busca un cuarto mandato
no consecutivo. Entre las promesas de última hora para atraerse votos, Lula
ofrece 5.000 reales (casi 1.000 dólares, cerca de 900 euros) a cada
microemprendedor, un segmento que suele preferir a la derecha.
La revolución laboral que culmina ahora ya se planteó en la
constituyente de 1988. Este impulso que ahora ha cuajado nació una noche de
domingo de 2023 de manera insospechada, con el desahogo de uno de esos
trabajadores que atiende a la clientela tras un mostrador. Rick Azevedo se
asomó a su cuenta de TikTok para quejarse tras terminar su turno en una
farmacia. Se sentía agotado e impotente: “¿Cuándo será que nosotros, la clase
trabajadora, vamos a hacer una revolución en este país en relación con la escala
6x1? (…) ¡Es una esclavitud obsoleta!”. Tres años después, la revolución se
materializa.

