Se viene la segunda vuelta con guerra de acusaciones entre los candidatos
Remando contra todas
las encuestas, Rodrigo Paz (PDC) ganó la primera vuelta de las elecciones
presidenciales el 17 de agosto de 2025, con alrededor de 32% de los votos. Jorge “Tuto” Quiroga quedó segundo con aproximadamente
27% y en una posición bastante incomoda y debilitada por el apoyo que la misma
noche de las elecciones brindó a Rodrigo, el candidato derrotado Samuel Doria
Medina.
Con un panorama medianamente claro, y al transcurrir las primeras semanas, quedó activada una
campaña de ataques directos e indirectos entre las dos candidaturas. Rodrigo Paz buscó afianzar rápido su victoria
y Tuto aún no salía del desconcierto.
Pasado ese primer
momento malo para el “tutismo”, este empieza a encontrar algunas fisuras entre
Rodrigo Paz y Edman Lara, para volver a tomar aire y lanzarse a la pelea. Es en
ese momento que sus asesores y partidarios deciden reactivar la campaña y no
quedarse permanentemente desanimados. Entonces son activados los guerreros
digitales y las redes se inundan de acusaciones y fake news.
En el bando de
Rodrigo empiezan las denuncias, con el temor de que la guerra sucia se
acreciente y las elecciones queden enturbiadas por armas innobles de guerra
electoral.
ACUERDO CON EL TSE
SOBRE CAMPAÑA LIMPIA BUSCA EVITAR GUERRA SUCIA
Se firmó un
compromiso entre las candidaturas para evitar “guerra sucia” (acusaciones
infundadas, desinformación, ataques que no se basen en pruebas) durante el
periodo previo al balotaje.
Este acuerdo ha
empezado a ser invocado por las partes, tanto para exigir cumplimiento como
para denunciar incumplimientos.
Libre, por medio de
su delegado Rodrigo Loma, el 15 de septiembre, presentó queja formal ante el
TSE por “guerra sucia” y “acusaciones sin fundamento”. Piden que el PDC
demuestre acusaciones como que Libre tiene “guerreros digitales”, asesores para
campaña negra, etc. También piden que el TSE active sanciones si esas
acusaciones no tienen soporte. Hasta ahora, no hay pruebas claras de que Libre
haya rechazado, ni que el PDC haya presentado documentos o evidencias completas
a la vista pública que verifiquen esas acusaciones. La queja obliga al TSE a
revisar si existe base para sanciones o amonestaciones.
Jorge Quiroga y su
alianza Libre han pedido al TSE que haga respetar el acuerdo de no guerra
sucia. Quiroga exige que
Rodrigo Paz y su campaña dejen de hacer acusaciones que no se sustentan y que
entren al debate de propuestas políticas, no solo ataques. No se ha informado
de sanciones firmes emitidas todavía por parte del TSE, ni de que el PDC haya
reconocido explícitamente responsabilidad en esas acusaciones.
Libre acusa que el
PDC estaría utilizando un discurso victimista (“nos atacan”, “nos acusan”) para
evadir críticas o no responder sobre sus propias propuestas.
Se solicita claridad,
evidencia de los ataques que afirma Paz que recibe, para separar lo que es
discurso legítimo de campaña y lo que sería manipulación mediática. No hay
pruebas públicas suficientes para confirmar que el PDC haya sido víctima de
campañas ilegítimas o agresiones sistemáticas; tampoco se ha visto que Paz
presente un informe detallado al respecto. Las campañas de ambos partidos continúan
y siguen entre fuego cruzado.
¿EN QUÉ CONSISTE LA
GUERRA SUCIA ELECTORAL O CAMPAÑA NEGRA?
No hay hasta ahora
evidencia pública verificable de que Libre cuente con “guerreros digitales” o
asesores de campaña negra” como tales, o al menos no con detalles confiables
que hayan sido aceptados por organismos electorales o medios confiables.
Tampoco se ha visto hasta la fecha una sanción concreta del TSE al PDC por
estas acusaciones (aunque la queja ya está presentada).
No se ha clarificado
en muchos casos qué tipo de pruebas específicas exige Libre, ni ha habido
contrademandas de Paz con igual transparencia (o al menos no difundidas
ampliamente) que desmientan cada acusación.
Implicaciones y
análisis
La queja de Libre
obliga al sistema electoral a monitorear de cerca las campañas mediáticas, la
publicidad, y el flujo de acusaciones entre partidos. Podría marcar precedentes
para lo que se considera “campaña sucia” o desinformación electoral en Bolivia.
Mientras tanto, el
público empieza a percibir que el debate se orienta no solamente a propuestas,
sino a ataques, lo que puede afectar la legitimidad del proceso si no hay
claridad.
Si el TSE actúa y
exige pruebas, esto podría beneficiar a Quiroga si el PDC no logra demostrar lo
que acusa, o podría obligar a Rodrigo Paz a respaldar públicamente sus
afirmaciones con datos.
Por otro lado, si el
PDC logra demostrar algo concreto, podría revertir la situación, acusar a Libre
de faltar al acuerdo y debilitar su discurso.
Por su parte, el
vocal del TSE Gustavo Ávila recuerda a ambos partidos que cuando esté listo el
informe oficial sobre los casos denunciados “es cuando nosotros, como Sala
Plena, con mayoría de los miembros, tomamos una decisión de sanción o no,
dependiendo si la denuncia ha prosperado”.
LAS PEORES EXPRIENCIAS DE GUERRA SUCIA EN
AMÉRICA LATINA
En la campaña electoral de 2015, en
Argentina, el candidato del kirchnerismo, Daniel Scioli, fue blanco de ataques
y acusaciones falsas. Circuló un rumor infundado de que Scioli había tenido
relaciones con grupos de narcotraficantes y que estaba implicado en casos de
corrupción a gran escala, lo que no tenía pruebas concretas.
En México, durante la campaña electoral el
candidato de la izquierda Andrés Manuel
López Obrador (AMLO), fue atacado con lo que llamaron “campaña del miedo”,
esparciendo rumores de que se iba a expropiar propiedades privadas y convertir
al país en una dictadura, similar a la de Hugo Chávez en Venezuela. Dicha
campaña le costó la elección al candidato.
En Brasil, en la campaña de 2018, Fernando
Haddad, el candidato del PT, fue blanco de bots y perfiles falsos en redes
sociales que difundían rumores infundados acusándolo de estar vinculado a organizaciones
criminales que destruirían la economía.

