Tuto Quiroga rompe la unidad y se victimiza tras pactar por detrás: “Estamos condenados a entendernos”

A pesar de haber formado parte del llamado “bloque de unidad”, Jorge “Tuto” Quiroga decidió dar un paso al costado en el momento clave, proclamando su candidatura por separado y registrando su propia alianza política, Libre, mientras se quejaba de una supuesta “emboscada”.

Lo que para muchos fue un intento legítimo de avanzar en la consolidación de un frente opositor serio, Tuto lo calificó —desde la comodidad de su retirada— como una maniobra en su contra. Con declaraciones evasivas y acusatorias, trató de justificar su distanciamiento, señalando a Samuel Doria Medina como el responsable de romper los acuerdos.

Quiroga asegura que había un pacto para mantener encuestas en reserva y que Carlos Mesa sería el único vocero del bloque, pero acusa a Unidad Nacional de haber filtrado información y "contaminado" el proceso. Sin embargo, fue él quien optó por abandonar el trabajo colectivo y priorizar su candidatura personal, incluso antes de que se tomaran decisiones finales.

“Yo nunca pretendía otra cosa”, dijo, admitiendo implícitamente que su compromiso con la unidad fue apenas un discurso. Mientras los demás intentaban articular una propuesta común, él ya planeaba inscribir Libre y seguir su propio camino.

Pese a esta ruptura evidente, Tuto intenta lavarse las manos con frases calculadas: “Estamos condenados a entendernos, destinados a concertar”. Un discurso ambiguo, que suena más a excusa que a voluntad real. En lugar de defender con firmeza el proceso de unidad, eligió el silencio estratégico hasta que pudo dar el golpe sin ensuciarse las manos.

A cuatro meses de haber firmado el acuerdo de unidad, la oposición se encuentra dividida. Samuel Doria Medina fue proclamado como candidato por un sector, mientras Quiroga, desde las sombras, consolida su candidatura personal disfrazándola de legalismo y prudencia.

En el fondo, no hubo emboscada. Solo una retirada pactada por conveniencia, y un discurso edulcorado para encubrir lo que fue, a todas luces, una traición al compromiso asumido.