Un comedor social honra la memoria del ‘10’, la casa donde nació Maradona
En este centro de ayuda no hay mesas ni cocina, simplemente
un fogón a leña que sirve de caldero y un árbol caído de asiento colectivo
Diego estaría contento, dicen sus seguidores. Más que un
museo de glorias deportivas, su casa natal es un centro de ayuda para los
vecinos de Fiorito, que reciben ropa o un plato caliente en el mismo patio de
tierra donde «el 10» argentino vivió una infancia de privaciones.
En el vecindario de casas precarias en la periferia de
Buenos Aires -algunas eternamente en construcción-, decenas de murales
reproducen momentos de la vida de Diego Maradona, muerto en 2020 de una crisis
cardiorrespiratoria tras días de agonía.
El martes iniciará un nuevo juicio contra los profesionales
de la salud que debían cuidarlo.
Agobiados por sus propias urgencias, los vecinos van y
vienen hacia «la casa de Diego» con recipientes para llevarse un poco de la
comida hecha por voluntarios. De fondo suena cumbia, la música que le gustaba a
Maradona.
APOYO
«Diego diría que hay mucha hambre y que hay que ayudar, hay
muchas necesidades, demasiadas», dice a la AFP Diego Gavilán, uno de los que se
acercan a recibir comida.
Gavilán recolecta cartones o recupera metales para
sobrevivir, pero ya no le alcanza. Está desempleado.
«Empecé a venir a los comedores a partir de que cambió el
gobierno. Empezó (a haber) más pobreza, hay que salir a ‘cartonear’. Ahora
abrieron las exportaciones, entonces te pagan menos los metales, los cartones.
No llegás a fin de mes y hay muchas necesidades», cuenta.
POBREZA
Aunque las estadísticas muestran una baja de la pobreza
principalmente porque la inflación cayó a un tercio desde que asumió el
ultraliberal Javier Milei en 2023, la economía familiar está en crisis, endeudada
y en mora, según reportes del Banco Central.
La apertura de la economía y el derrumbe del consumo redundó
en el cierre de 22.000 empresas en dos años de gobierno, a razón de 30 por día,
reflejan reportes oficiales.
La política de motosierra de Milei redujo subsidios y
aumentó tarifas en más del 500%.
El empleo se precarizó con alto crecimiento de choferes de
aplicación y repartidores de plataformas.
La economía popular que empujan los trabajadores
independientes en tareas informales -albañilería, carpintería, servicios
domésticos- es la más golpeada.
En ese contexto, «venir a pedir una ayuda acá a la casa del
Diego es algo especial. Él pasó tanta hambre acá de chico y que la gente del
barrio reciba un plato de comida es especial», se reconforta Gavilán.
HONRAR «AL DIEGO»
Fiorito, a menos de una hora del Obelisco, es un barrio de
calles de tierra y necesidad.
«Acá tenés que buscar comedores todos los días, porque la
gente, o sea, el cartonero ya no cartonea, el barrendero ya no barre. Entonces
la gente se la pasa con hambre», dice a la AFP María Torres, cocinera del
comedor.
En este centro de ayuda no hay mesas ni cocina. Un fogón a
leña sirve de caldero y un árbol caído de asiento colectivo. El orgullo de
estar en la casa natal de Maradona disipa toda falta.
«Yo crecí en un barrio privado: privado de agua, privado de
asfalto, privado de todo», solía decir un irónico Maradona sobre Fiorito.
«Es algo increíble en el barrio, venir a la casa de Diego a
buscar un plato de comida, ¿quién lo iba a imaginar? Nadie», dijo Torres.
«Yo creería que el chabón (Maradona) está recontento porque
es algo donde él nació, porque acá nació».
«PANZA LLENA»
El cura Leonardo Torres es uno de los impulsores de la olla
popular.
Recuerda una de las mil anécdotas que Maradona contaba sobre
su infancia, cuando su madre, Dalma ‘Tota’ Franco, dejaba de comer para poder
alimentarlo.
«Diego en un video dice que la mamá decía que le dolía el
estómago para que él pudiera comer, ¿no? Nosotros queremos que muchas ‘Totas’ y
muchos ‘Diegos’ se vayan con la panza llena», dijo.
Rosa, madre de varios hijos y desempleada, es una de las que
recibe ayuda en un lugar cuya historia no le es indiferente.
«Diego para los argentinos es una pasión, es un ídolo»,
resume.
Fuente:
- - AFP

