Bloqueos generan escasez e incertidumbre en las familias por el alza y la falta de productos básicos

Los conflictos sociales que afectan al país desde hace más de una decena de días, con bloqueos en varias carreteras troncales, están impactando gravemente en el abastecimiento de alimentos. La escasez y el alza inestable de precios generan preocupación y desesperación entre las familias bolivianas, especialmente en los departamentos más afectados.

En La Paz, la distribución de productos como la carne de pollo se ha vuelto irregular. Familias enteras madrugan para hacer fila fuera de las tiendas, esperando abastecerse con lo poco que llega. El precio del pollo, además, varía constantemente. Esta semana, el kilo se comercializaba entre Bs 29 y Bs 30. A pesar del costo elevado, la demanda sigue siendo alta, lo que ha obligado a los comerciantes a racionar la venta.

“Queremos saber si van a vender. Necesitamos al menos un pollito. No tenemos nada, estamos sufriendo demasiado”, lamentó una mujer que aguardaba en la fila junto a otras personas en una distribuidora de pollo en la sede de gobierno.

Las tiendas continúan cerradas, y la gente espera durante horas sin certeza alguna de conseguir lo que busca. La frustración crece a medida que la escasez se intensifica y los precios suben sin control.

En Cochabamba, el kilo de pollo se vende entre Bs 25 y Bs 26, aunque muchos consumidores, golpeados por la inflación, solo compran menudencias o directamente renuncian a comprar carne. Varios comerciantes han optado por cerrar sus puestos ante la inestabilidad del mercado.

El panorama es diferente en Santa Cruz. Allí, los comerciantes reportan una sobreoferta de pollo, debido a que los bloqueos impiden el envío del producto a otros departamentos. Como resultado, el precio ha caído drásticamente: de costar más de Bs 25 el kilo, ahora se encuentra entre Bs 15 y Bs 16.

Sin embargo, no todos los productos han seguido la misma tendencia. El plátano, que proviene de Cochabamba, ha triplicado su valor debido a la escasez. Hace una semana, un racimo costaba Bs 30; hoy puede llegar hasta Bs 90. Incluso el de menor precio, más pequeño, se encuentra a Bs 50.

El guineo, por su parte, no ha llegado a los mercados desde hace varios días, lo que agrava aún más la situación de los consumidores.

La crisis en el abastecimiento continúa y, con ella, la incertidumbre de las familias bolivianas que luchan por garantizar alimentos en sus hogares frente a una situación cada vez más tensa.