Bolivia enfrenta un momento de alta tensión y la CIDH llama a frenar la escalada del conflicto
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)
advirtió que Bolivia atraviesa una peligrosa escalada de conflictividad social
marcada por la profundización de la crisis económica, la polarización política
y la ausencia de espacios efectivos de diálogo entre el Gobierno y los sectores
movilizados. El organismo señaló que las protestas y bloqueos que se
desarrollan desde mayo han generado un escenario de alta tensión que amenaza la
cohesión social y la estabilidad democrática.
La CIDH expresó especial preocupación por el impacto
humanitario de los bloqueos, que han provocado desabastecimiento de
combustibles, alimentos, medicamentos y oxígeno medicinal, especialmente en La
Paz y El Alto. Además, recordó que al menos siete personas fallecieron en el
contexto de las movilizaciones, algunas por falta de atención médica oportuna
debido a las restricciones en las carreteras, situación que evidencia las
graves consecuencias que la confrontación está teniendo sobre la población.
El informe también alerta sobre el incremento de la
violencia en las protestas. Se reportaron decenas de personas heridas,
centenares de arrestos y enfrentamientos entre manifestantes, fuerzas de
seguridad y grupos civiles. La CIDH manifestó inquietud por denuncias de abusos
contra personas indígenas, presuntos excesos en los operativos de seguridad y
la posible criminalización de la protesta social mediante procesos judiciales
que podrían afectar garantías fundamentales.
Asimismo, el organismo denunció agresiones contra
periodistas, ataques a medios de comunicación y discursos estigmatizantes
contra organizaciones de la sociedad civil. Frente a este escenario, la CIDH
instó al Estado y a los sectores movilizados a priorizar el diálogo, garantizar
corredores humanitarios y evitar nuevas acciones que profundicen la violencia,
advirtiendo que el uso de la fuerza debe ser siempre el último recurso para
resolver los conflictos sociales.

