Bukele desafía a EE.UU. y retiene a migrante acusado de “terrorismo” en megacárcel salvadoreña
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, dejó claro durante una reunión en la Casa Blanca con su homólogo estadounidense, Donald Trump, que no tiene intención de repatriar al migrante salvadoreño Kilmar Ábrego García, actualmente recluido en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel de máxima seguridad en su país. Bukele calificó al migrante como un “terrorista” y afirmó que no facilitará su retorno a Estados Unidos.
El encuentro, el primero entre Trump y un mandatario latinoamericano en su segundo mandato, giró en torno al reciente acuerdo bilateral que permite el traslado de migrantes expulsados de EE.UU. por supuestos vínculos con el crimen organizado al Cecot, donde cumplirían condena fuera del sistema judicial estadounidense.
Uno de los puntos más controvertidos fue el caso de Ábrego García, quien fue deportado a pesar de contar con una orden judicial de protección en EE.UU. El Tribunal Supremo estadounidense ya ordenó su regreso, pero El Salvador se niega a cumplir con esa decisión.
“No tengo facultades para enviarlo de regreso”, respondió Bukele ante la prensa. “Por supuesto que no lo haré. ¿Cómo voy a contrabandear un terrorista a Estados Unidos?”, añadió tajante. Si bien admitió que podría ordenar su excarcelación, dejó claro que no lo hará: “No nos gusta liberar terroristas en nuestro país”, afirmó. “Somos ahora el país más seguro del continente y no vamos a volver a ser la capital mundial de los asesinatos”.
La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, también participó de la reunión y recalcó que el destino de Ábrego García depende exclusivamente de las autoridades salvadoreñas. Aunque ofreció enviar un avión para su traslado, reiteró las acusaciones contra el migrante, a quien relacionó con la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13), pese a que no cuenta con antecedentes penales en EE.UU.
El asesor presidencial Stephen Miller, arquitecto de la política migratoria de línea dura de la Casa Blanca, respaldó la postura de Bukele. “Ábrego García es ciudadano salvadoreño. Sería arrogante decirle a El Salvador qué hacer con sus ciudadanos”, declaró.
Jennifer Vásquez, esposa de Ábrego García, denunció públicamente lo que considera una injusticia y defendió la inocencia de su esposo, acusando tanto a Trump como a Bukele de abusar de su poder.
Estados Unidos recientemente aprobó un paquete de ayuda de seis millones de dólares para que El Salvador habilite su megacárcel como centro de reclusión para migrantes supuestamente ligados a redes delictivas transnacionales, como la MS-13 y el Tren de Aragua. Esta medida ha sido duramente cuestionada por organizaciones de derechos humanos debido a las condiciones del Cecot.
El envío de Ábrego García al Cecot se dio el 15 de marzo, junto con 238 venezolanos y 23 salvadoreños, bajo la controvertida “Ley de Enemigos Extranjeros” de 1798, rescatada por la administración Trump para justificar estas expulsiones.
Durante la reunión, Trump elogió la colaboración de Bukele y fue más allá al sugerir que le gustaría enviar incluso a criminales estadounidenses a prisiones en el extranjero. “No sé qué dicen las leyes, pero también tenemos delincuentes locales, y me gustaría incluirlos en el grupo de gente que sacamos del país”, declaró.
Incluso, en tono jocoso, Trump le dijo a Bukele que pronto tendrá que “construir cinco cárceles más”. La reunión, cargada de elogios mutuos, reflejó una sintonía total entre ambos líderes. Trump dijo tener con Bukele “la mejor relación” entre todos los mandatarios de la región, y recordó con humor: “Cuando lo conocí en 2019 parecía un adolescente. No ha envejecido ni un día”.

