La escritora mexicana Cristina Rivera Garza
Cristina Rivera en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara “Leer es producir una nueva realidad con otro”
En el marco de la Feria Internacional del Libro de
Guadalajara la narradora y ensayista Cristina Rivera Garza afirmó que “mil
veces prefiero vivir en un mundo donde una niña de 12 años cree que puede
escribir un libro que uno en que cree que es imposible”.
La columnista de La Jornada de México presentó ayer su más reciente libro Lo roto
precede a lo entero: Ciento veinticinco infraensayos, originalmente difundidos
en un blog.
Rivera Garza lamentó que la plataforma Blogspot se convirtió
en un paraíso del insulto y el odio, cuando al principio era una manera de
“producir en colectivo, de leernos, de criticarnos también”. Algunos
“bienpensantes” se alarmaron y cuestionaron: “¿en qué época vivimos ahora que
hasta una niña de 12 años cree que puede escribir un libro?”
En la charla con la escritora y curadora Irmgard Emmelhainz
en la FIL de Guadalajara, la también
poeta recordó que el volumen surgió en un momento de su vida de creatividad
“enloquecida” alrededor de 2000 y 2001. De su escritura en Internet se
recogieron 125 textos que se publicaron originalmente en inglés y ahora en
español por El Colegio Nacional, con la traducción de Marina Azahua.
Antes de iniciar la conferencia, varias personas entre el
público leían concentradas el libro. Jóvenes y adultos, hombres y mujeres
llegaron a escuchar la presentación de la autora, quien fue recibida con un
aplauso sostenido y los gritos de satisfacción por su presencia.
Rivera Garza informó que dejó de escribir su blog, aunque
aún pervive en la forma de una “especie de archivo al que regreso de vez en
cuando con cierta nostalgia, y como cuando formamos el libro, con la mirada de
rescatar algo”.
Y comentó que todavía relaciona las ideas plasmadas en las
entradas de su blog como “constitutivas en mi trabajo. A lo mejor en su momento
eran nada más un chiste, una visión, una frase suelta, pero con el paso del
tiempo los veo como bloques de territorios que se han convertido en argumentos
más amplios, en formas discutidas y discutibles también de ejercer la
escritura, y me reconozco profundamente en ellas”.
La narradora hizo énfasis en que “no incluí frases o pasajes
con los que no me sintiera cercana o que no me sintiera capaz de defender”.
Rivera Garza explicó que los escritos en su sitio están
marcadas por “un cierto desorden, una manera de hermanarse al caos, de mantener
a la cabeza libre para que se vieran circulando las ideas y dejar ahí esa huella
para compartirla con otros”.
Rememoró que en ese tiempo se sentía como si fuera un niño que habían dejado libre en una dulcería: “todo el día quería estar escribiendo todo, cualquier idea que me pasara por la cabeza quería dejarla por escrito, quería dejar registro y regresaba una y otra vez a ese lugar”. Semejante experiencia ha producido, dijo Rivera, dos libros hasta ahora. Para Lo roto precede a lo entero, eligió las entradas más breves en una edición que incluye imágenes.
Rivera Garza recordó que estudió en una escuela de gobierno
y por ello reconoció su enorme deuda con la educación pública, a la que
“debemos apoyar”.
La autora concluyó: “Leer no es consumir contenidos, es
producir una nueva realidad con otro, con otra. Quien lee trae su experiencia y
la arroja de manera generosa también sobre el libro y produce otro. Cada uno de
ustedes lee un libro distinto. Me ha preocupado e interesado la intriga de lo
que pasa con nosotros en esta gran comunión, enriquecida, creativa y muy
gozosa, que es la libertad. Y aquí están las notas de alguien que está leyendo
continuamente el mundo y se toma esa actividad en serio, pero no tan en serio,
también echa relajo con esa posibilidad”.

