Incidentes en las calles de Buenos Aires
En Argentina más de 300 heridos, 31 detenidos para blindar la reforma laboral de Milei
Las autoridades argentinas desplegaron toda su expertise
dentro y fuera del Congreso argentino para instaurar la reforma laboral
libertaria. Lo que comenzó como una movilización pacífica y multitudinaria en
defensa de las y los trabajadores, terminó con una brutal represión de las
fuerzas federales y la policía porteña con cientos de heridos y decenas de
detenidos. Alrededor de 300 personas fueron agredidas con gases lacrimógenos y
balas de goma, 31 fueron detenidas y 70 demoradas. La ministra de Seguridad,
Alejandra Monteoliva, desplegó un operativo de 800 efectivos para blindar la
votación en el Senado, con la que La Libertad Avanza quiere erradicar décadas
de derechos laborales. Incluso, utilizaron “las pistolas lanzagases que el
gendarme Guerrero disparó contra Pablo Grillo”, indicaron los organismos de
derechos humanos que monitorearon la marcha, a la que compararon con la del
tratamiento de la Ley Bases por la violencia estatal que se desplegó.
Alrededor de las tres de la tarde, un grupo pequeño de
personas encapuchadas comenzó a tirar piedras, proyectiles improvisados y
cañitas voladoras por encima del vallado que tapaba todo el frente del Congreso
y detrás del que se apostaron cientos de policías. Después de eso, se desató un
operativo gigantesco en el que la Policía Federal, la Gendarmería, la
Prefectura y la Policía de la Ciudad de Buenos Aires usaron la fuerza para
desmovilizar. “Utilizaron balas de goma, hidrantes, incluso las pistolas
lanzagases que el gendarme Guerrero -hoy procesado- disparó hace casi un año
contra Pablo Grillo”, indicaron desde el Centro de Estudios Legales y Sociales.
Cuando parte del vallado fue derribado, los efectivos de
infantería de la Gendarmería y los camiones hidrantes comenzaron a lanzar agua
y gas pimienta hacia todas las personas que, casi en su totalidad, se
manifestaban de manera no violenta. Muchos de ellos denunciaron infiltrados
para entorpecer la movilización. “Fue un despliegue represivo completamente
injustificado porque la mayoría de la gente estaba concentrándose de manera
totalmente pacífica. Incluso, algunos grupos ya estaban desconcentrando”, le
dijo el director del Programa de Violencia Policial de la Comisión Provincial
por la Memoria (CPM), Rodrigo Pomares, a Página/12.

