Escándalo en la Policía Boliviana: Acusaciones de tortura, robo, contrabando y protección a reclusos en una semana
En
el transcurso de una semana, múltiples denuncias han salido a la luz contra
efectivos de la Policía Boliviana, generando investigaciones por delitos graves
como tortura, robo, contrabando y complicidad con reclusos.
Tortura en sede policial
Uno
de los casos más alarmantes es el de Juan L.M., quien denunció haber sido
víctima de agresiones y amenazas por parte de agentes del Departamento de
Análisis Criminal e Inteligencia (DACI) en una supuesta "sala de
tortura" de la fuerza anticrimen en La Paz.
Según
su testimonio, los policías intentaron forzarlo a confesar un feminicidio que
no cometió, ya que la presunta víctima fue hallada posteriormente en un
alojamiento. Juan relató que fue golpeado y asfixiado con una bolsa negra hasta
perder el conocimiento en varias ocasiones. Desesperado por el sufrimiento,
incluso rogó que lo mataran.
Policías implicados en contrabando
En
otro hecho, cinco policías fueron enviados a prisión en Chuquisaca por
facilitar el ingreso ilegal de un camión de contrabando a Sucre.
El
caso, ocurrido en diciembre de 2024, involucra a oficiales que, según la
Fiscalía, no solo permitieron el paso del vehículo cargado con harina de
contrabando, sino que también lo protegieron. Como evidencia, existen mensajes
y llamadas de WhatsApp que revelan su participación.
Robo y extorsión
El
delito de robo también salpica a la institución policial. Un capitán de la
Policía fue capturado por presuntamente liderar una banda de ladrones de vehículos
en los valles cruceños.
Las
investigaciones indican que el oficial proporcionaba uniformes y distintivos
policiales a sus cómplices para hacerse pasar por autoridades y cometer los
asaltos. Junto a él, otros tres implicados fueron arrestados.
En
otro escándalo, un cambista en La Paz denunció haber sido extorsionado por
efectivos del DACI. Inicialmente, los agentes debían investigar un atraco que
sufrió, pero en lugar de ayudarlo, lo amedrentaron y le exigieron dinero.
Según
la víctima, para evitar represalias, entregó 30.000 dólares a los policías a
cambio de su “protección”. Sin embargo, también le confiscaron 600.000
bolivianos y 53.000 dólares, bajo el argumento de evitar su decomiso, con la
promesa de devolver el dinero a su esposa. La Fiscalía ha identificado a cuatro
agentes implicados en este caso y ya ha iniciado las investigaciones.
Favores a reclusos y armas en prisión
Las
denuncias contra efectivos también incluyen el favorecimiento a internos de
cárceles de máxima seguridad. Un policía fue aprehendido en La Paz tras
revelarse que vendió un arma de fuego a un recluso brasileño en Chonchocoro por
4.000 bolivianos. Con ese arma, el interno asesinó a otro recluso en un ajuste
de cuentas.
En
otro caso, un mayor de la Policía fue arrestado por facilitar la fuga de un
delincuente de la cárcel de Uyuni. Además, un capitán está implicado en la
misma operación, según informó el comandante general Augusto Russo.
Respuesta institucional
Ante
la gravedad de los hechos, el comandante policial intentó minimizar el impacto
de las denuncias, señalando que la institución cuenta con 40.000 efectivos y
que “tres o cuatro casos” no deberían dañar la imagen de toda la fuerza.
Sin
embargo, aseguró que cualquier miembro de la Policía, sin importar su rango,
será apartado de la institución si se prueba su participación en estos delitos.

