Nicolas Maduro y Donald Trump
La Chevron de EEUU volverá a extraer petróleo en Venezuela gracias al acuerdo entre Trump y Maduro; duro revés a los bloqueos
Nuevo giro en la política de Washington hacia Caracas, que
en los seis meses de Administración de Donald Trump ha vivido casi tantos giros,
marchas atrás y capítulos como En busca del tiempo perdido (486). The Wall
Street Journal confirma este jueves lo adelantado por EL MUNDO la semana
pasada: Estados Unidos reducirá su presión energética contra el chavismo, una
de las cláusulas más polémicas del acuerdo alcanzado la semana pasada entre
Donald Trump y Nicolás Maduro.
Según el diario estadounidense, la petrolera Chevron volverá
a extraer y producir petróleo en Venezuela gracias a la reactivación de la
licencia emitida por la Administración Biden y que Donald Trump revocó hace
meses.
El triple canje entre EEUU, Venezuela y El Salvador incluyó
un nuevo alivio en las sanciones petroleras contra la dictadura revolucionaria.
Por un lado, Washington obtuvo la libertad de 10 rehenes estadounidenses (uno
de ellos Dahud Hanid-Ortiz, el triple asesino del despacho de abogados de la
madrileña Usera), presos en las cárceles de Nicolás Maduro, y presentó una
lista de 80 presos (muy polémica, a la postre no todos eran prisioneros
políticos) a cambio del regreso a Venezuela de los 252 deportados venezolanos
que las autoridades estadounidenses entregaron a Nayib Bukele con la condición
de que fueran recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo
salvadoreño. En la letra pequeña también figuraba la reactivación de Chevron.
Los detalles del acuerdo no se conocen en toda su extensión,
pero en esta ocasión sí aparece tras los bastidores el secretario de Estado,
Marco Rubio, eclipsado en negociaciones anteriores por el enviado especial Ric
Grenell. La justificación del nuevo alivio petrolero se basa en que Washington
intenta contrarrestar la influencia china en el sector energético venezolano.
Las autoridades chavistas facilitaron a China su participación en los pozos
petroleros que eran explotados por Chevron.
En esta ocasión, adelantan, EEUU mantendrá el acuerdo bajo
vigilancia, por lo que no se podrán transferir ganancias, ni pagar impuestos ni
aportar dividendos al gobierno corrupto de la revolución.
"Chevron opera globalmente en cumplimiento con las
leyes y regulaciones aplicables, así como con el marco de sanciones establecido
por el gobierno estadounidense, incluso en Venezuela", reaccionó Bill
Turenne, portavoz de Chevron.
Según el experto petrolero Antonio de la Cruz, en la
actualidad China recibe 540.000 barriles diarios de petróleo de una producción
venezolana en torno a los 850.000 barriles, pese a las sanciones y controles,
gracias a triangulaciones desde Malasia.
El tira y afloja constante respecto a la licencia petrolera
para Chevron ha marcado las relaciones entre los dos países desde el retorno a
la Casa Blanca de Trump del 20 de enero. El primer acercamiento entre Grenell y
Maduro provocó la reacción de los llamados Locos Cubanos, los tres legisladores
cubanoamericanos (Mario Diaz Balart, María Eugenia Salazar y Carlos Giménez),
que presionaron fuertemente a Trump para aumentara sanciones y aranceles a
Caracas.
Trump cedió ante el empuje de los cubanos y amenazó con un
"arancel recíproco" contra Venezuela del 15%, cuando el chavismo ya
sufría otra imposición de aranceles del 25% contra todos los compradores de
petróleo y gas venezolano. En el paquete de sanciones contra el presidente de
facto, la medida estrella era la retirada de licencia a la petrolera Chevron,
lo que forzaba su abandono de todas sus operaciones para finales de mayo.
Economistas y analistas se lanzaron a medir el impacto de la
medida. Para Ecoanalítica, la salida de Chevron supondría 3.000 millones de
dólares de pérdidas para las arcas gubernamentales. "De confirmarse esta
noticia, el impacto sobre la economía venezolana de cara al segundo semestre y
2026 es significativo: el sector petrolero continuaría con su racha de
crecimiento y un importante flujo de divisas para el mercado cambiario y
financiamiento de importaciones", adelantó el economista Asdrúbal
Oliveros.
Una medida económica con consecuencias políticas. "Al
menos que exista una carta debajo de la manga, esto es un duro golpe a la vía
insurreccional e intervencionista de un sector opositor y es un tanque de
oxígeno para Maduro", aseguró el politólogo Nicmer Evans.

