La Escuela Nacional de Teatro de Santa Cruz al borde del colapso
La pujante Santa Cruz de la Sierra, motor económico de Bolivia, tiene sin recursos y al borde del colapso a la Escuela Nacional de Teatro
Todo el país está
maravillado con el enorme crecimiento económico que alcanzó Santa Cruz en la
producción agropecuaria y agroindustrial, pero igualmente sorprendido está el
país por el exiguo apoyo que una región tan prospera y con ingentes recursos da al teatro y las artes en general.
En pasados días la Escuela Nacional de Teatro reveló el
crítico estado económico en el que se encuentra e hizo un llamado a las
autoridades para atender sus demandas.
A través de un comunicado, el reconocido actor boliviano, Marcos
Malavia, director general de la Escuela de Teatro informó que la institución
atraviesa una situación crítica que pone en riesgo la continuidad de sus
actividades académicas y su valiosa misión formadora.
"Lamentablemente, la falta de recursos económicos
amenaza seriamente nuestra sostenibilidad. A pesar de múltiples gestiones,
cartas y campañas, no hemos logrado una respuesta efectiva por parte de las
autoridades responsables. En particular, una deuda pendiente de Bs 500.000 por
parte del gobierno municipal, correspondientes a las gestiones 2023 y 2024, ha
profundizado esta crisis", remarca en el comunicado.
Marcos Malavia es un
actor y director nacido en Oruro y que gran parte de su vida la pasó en Francia
trabajando a lado de reconocidas figuras del teatro mundial como Marcel Marceau.
En las partes salientes del comunicado exhortan a las
autoridades a cumplir sus compomisos,
señalando.
1.- Gobierno Municipal de Santa Cruz de la Sierra, a que
asuman su responsabilidad con la cultura y con la educación artística.
2.- A los ministerios de Culturas y Educación, a que
intervengan de forma urgente y concreta para garantizar la continuidad de esta
institución.
3.- A las empresas privadas y al sector empresarial, a que
se sumen como aliados estratégicos de un proyecto que ha demostrado impacto,
compromiso y resultados en el desarrollo cultural del país.
Desde la comuna
Por su parte, la secretaria Municipal de Cultura y Turismo,
Sarita Mansilla confirmó que el gobierno municipal adeuda Bs 500.000; Bs
350.000 por la gestión 2024 y Bs 150.000 por el 2023.
"Hasta ahora se ha pagado hasta ahora más de la mitad
del 2024; entonces, esperamos que hasta mayo, se pague el resto. Pero están
saliendo los pagos", afirmó la secretaria.
Marcos Malavia, director de la Escuela Nacional de Teatro
lamentó la situación por la que atraviesa la escuela y exhortó a las autoridades
a cumplir sus responsabilidades con las artes y la cultura.
En 2004, Marcos Malavia creó ―con el apoyo de la Universidad
Católica Boliviana y la Fundación Hombres Nuevos― la Escuela Nacional de Teatro,
que se sitúa en el Plan 3000. El objetivo de esta escuela es primero de
restablecer la imagen de este barrio y luego de profesionalizar el teatro
boliviano para crear futuros actores. En efecto, en Bolivia no hay una escuela
profesional de teatro. Según Marcos Malavia, en la Escuela Nacional de Teatro
«no se trata solo de formar actores, se trata de construir actores y artistas
de nuestra sociedad, capaces de acompañar la lucha por la construcción de un
nuevo ser de una nueva sociedad, más justa, tolerante y solidaria».[2]
Su concepción de la escritura y del teatro
Para Marcos Malavia, el teatro es «una manera de oponerse»,
«un espacio de transformación, donde se establece el contacto con los otros».
Se inspiró en autores como William Shakespeare, Samuel Beckett, Ernesto Sabato,
y por supuesto el mimo Marcel Marceau. Marcos Malavia crea obras cuyo objetivo
es de provocar una reflexión sobre el mundo y sobre el mismo arte teatral.
El teatro – sostuvo-es igualmente una manera de curarse,
gracias a la escritura y a la escenificación. Así, escribió libros sobre la
arterapía y la utilización del teatro en la medicina con el profesor Jean-Philippe
Assal y Muriel Roland.
Marcos Malavia es igualmente un escritor, que escribió sobre
todo en francés porque esa lengua tiene una dimensión poética y una gran
libertad de escritura, gracia a las multi significaciones que puede cobrar una
palabra. Según él, escribir en un idioma extranjero permite «tener una
distancia con las palabras» y «crearse su estilo». La escritura es «el arte de
rumiar»: el autor es solamente un instrumento del azar y de la inspiración, que
debe buscar y rebuscar antes de escribir.

