Nicolas Maduro, en una prision de Estados Unidos
Maduro apela a su inmunidad como jefe de Estado e insta al juez estadounidense a desestimar los cargos
El depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro instó ayer
al juez federal estadounidense Alvin Hellerstein a desestimar los cargos
penales de narcotráfico en su contra, argumentando que debería disfrutar de
inmunidad por su condición de jefe de Estado de un país soberano. Washington no
lo reconoce como tal desde 2019, cuando le acusó de haber sido elegido presidente
en elecciones fraudulentas.
Los cargos, presentados ante un tribunal federal de
Manhattan, sirvieron a la Administración de Donald Trump para justificar la
incursión militar estadounidense en Caracas y la captura de Maduro y de su
esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero. El líder venezolano, que permanece
detenido en una cárcel federal de Brooklyn desde entonces, se ha declarado
inocente. Si su intento de que su caso se desestime fracasa, deberá comparecer
ante el tribunal a partir del 1 de junio de 2027.
El principio de inmunidad judicial para los jefes de Estado
en ejercicio es un pilar fundamental del derecho internacional, considerado
esencial para la diplomacia. El intento de Maduro de persuadir al juez
Hellerstein, cuyo tribunal tiene su sede en Manhattan, para que desestime el
caso pondrá a prueba la habitual reticencia de los tribunales estadounidenses a
aplicar el derecho internacional en casos penales.
El abogado de Maduro, Barry Pollack, defendió esa inmunidad
ante el juez, que este miércoles examinó una moción para desestimar las acusaciones
contra Maduro. El letrado afirmó que Hellerstein carece de jurisdicción por dos
razones. La primera es que los jefes de Estado soberanos gozan de inmunidad
absoluta, mientras que la segunda, argumentó, es que los actos de los que se
acusa a Maduro formaban parte de sus funciones oficiales.
“Este procesamiento sin precedentes viola la inmunidad
absoluta de jurisdicción penal a la que los jefes de Estado y los funcionarios
extranjeros que actúan en el ejercicio de sus funciones oficiales han tenido
derecho durante cientos de años”, escribió Pollack. El abogado reflejó también
en el texto de la moción que su cliente fue acusado falsamente y que “niega
vehementemente” las acusaciones en su contra.
Varios expertos legales pronostican que Maduro se enfrentará
a una ardua batalla legal. Washington no reconoce a Maduro como presidente de
Venezuela desde 2019, por lo que es improbable que se descarten los cargos que
pesan sobre él en razón de su inmunidad como jefe de Estado. En Estados Unidos,
los tribunales suelen acatar la decisión del presidente estadounidense y su
Gabinete en las disputas sobre quién es reconocido como líder de un país
extranjero.
Los casos penales en Estados Unidos que involucran a jefes
de Estado extranjeros son extremadamente raros, pero los precedentes no son
alentadores para Maduro. En 1990, un juez federal en Miami rechazó el intento
del exlíder militar panameño Manuel Noriega de invocar la inmunidad de jefe de
Estado, en parte porque nunca ostentó oficialmente el título de presidente.
El presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia
Flores, mientras eran conducidos a un tribuna de Manhattan para comparecer por
primera vez ante un juez estadounidense, en Nueva York, el 5 de enero de 2026.
ADAM GRAY (REUTERS)
Estados Unidos dejó de reconocer a Maduro en 2019, cuando
asumió la presidencia tras las elecciones de 2018, que Washington calificó de
fraudulentas, al igual que las que se celebraron en 2024. Maduro afirma que
ambas votaciones fueron justas y desde hace tiempo acusa a Estados Unidos de
buscar su derrocamiento para apropiarse de la riqueza petrolera del país
sudamericano.
En la moción que defendió ante el juez federal, el abogado
del presidente depuesto escribió que la valoración de Washington de que Maduro
carecía de legitimidad no era relevante. “A diferencia del caso Noriega, el
Poder Ejecutivo no cuestiona que el señor Maduro fuera jefe de Estado de
Venezuela, sino que simplemente afirma que, después de 2019, no ocupó ese cargo
legítimamente”, alegó.
Desde la captura de Maduro, su vicepresidenta y aliada Delcy
Rodríguez ha gobernado Venezuela en calidad de “presidenta encargada”, mientras
intensificaba la cooperación con la Administración de Trump. El pasado mes de
agosto, ambos países alcanzaron un acuerdo sin precedentes que permitirá a
Estados Unidos controlar aproximadamente una quinta parte de las reservas
petroleras de Venezuela.
Pollack escribió que era “incongruente” que Estados Unidos
reconociera a Rodríguez, quien fue designada por Maduro, y no a Maduro. Señaló
las declaraciones de Rodríguez y funcionarios de su Gobierno en enero y
febrero, que indicaban que aún consideraban a Maduro el jefe de Estado legítimo
de Venezuela.
Desde entonces, el Gobierno de Rodríguez ha guardado
silencio sobre el asunto. Algunos murales de Maduro en Caracas han sido
cubiertos con pintura en los últimos meses.
Los fiscales tienen hasta el 2 de octubre para responder a
la moción de Maduro para desestimar la acusación, y Hellerstein celebrará una
audiencia sobre la solicitud de desestimación el 17 de noviembre.

