Mandatarios de todo el mundo llegan a Roma para el funeral del papa Francisco
Una histórica afluencia de líderes mundiales, autoridades religiosas y representantes de organizaciones internacionales se da cita en Roma con motivo del funeral del papa Francisco, que se celebrará este sábado 26 de abril en la Plaza de San Pedro. Más de 130 delegaciones oficiales han confirmado su asistencia, y se espera la presencia de al menos 200.000 personas en el corazón del Vaticano.
La capital italiana experimenta un incesante flujo de llegadas internacionales. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue uno de los últimos en arribar, uniéndose a la larga lista de jefes de Estado y de Gobierno que aterrizan en el aeropuerto de Roma-Fiumicino, donde conviven fieles, turistas y altos dignatarios.
En las próximas horas se prevé el arribo de otras figuras clave del escenario mundial, como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; su homólogo argentino, Javier Milei; y los reyes de España, Felipe VI y Letizia. También se sumarán el secretario general de la ONU, António Guterres; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; la del Parlamento Europeo, Roberta Metsola; la mandataria de Moldavia, Maia Sandu; el príncipe heredero Haakon Magnus de Noruega y el gran duque Enrique de Luxemburgo.
Delegaciones de países como Colombia, Cabo Verde, Seychelles, Letonia, Cuba, Ecuador, Venezuela, El Salvador y Perú también están confirmadas, según informaron medios locales.
Seguridad reforzada ante un evento multitudinario
Ante la magnitud del acto, la Policía italiana y los equipos de Protección Civil han desplegado un amplio operativo de seguridad, con el objetivo de garantizar el orden en una jornada que se anticipa multitudinaria.
Por su parte, el Colegio Cardenalicio también se prepara para un momento clave en la historia de la Iglesia. Hasta ahora, 149 de los 252 cardenales ya se encuentran en Roma. Sin embargo, solo 133 participarán del cónclave que elegirá al sucesor de Francisco, ya que el derecho a voto está reservado a los cardenales menores de 80 años.

