Javier Milei
Milei crea una oficina especial para “desenmascarar mentiras y operaciones de los medios”
El Gobierno de Javier Milei creó y puso en actividad este
jueves una Oficina de Respuesta Oficial. Su función será, según detalló el
presidente en sus redes sociales, “desenmascarar mentiras y operaciones de los
medios”. La iniciativa se produce en un contexto de tensa relación entre el
Gobierno ultra y el periodismo. Esta semana, la organización Human Rights Watch
(HRW) ha advertido sobre el uso por parte de Milei y sus funcionarios de “una
retórica hostil para estigmatizar a los periodistas”.
La nueva oficina estatal depende de la Secretaría de
Comunicación de la Casa Rosada y está a cargo de Juan Pablo Carreira, director
de Comunicación Digital de la Presidencia. Su lanzamiento fue anunciado a
través de un posteo en la red social X. “La Oficina de Respuesta Oficial de la
República Argentina fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar
falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la
casta política”, indica el comunicado oficial. Y añade que la nueva entidad
existe “para que la desinformación no quede sin respuesta y para que la verdad
vuelva a ser información”.
Tanto Milei como varios de sus ministros celebraron el
lanzamiento con mensajes de apoyo y adhesión. “Dado que buena parte de las
personas que dicen ser periodistas no quieren ejercer la profesión con
responsabilidad, ahora se van a encontrar con una respuesta oficial del
Gobierno que señale sus mentiras”, indicó el poderoso asesor presidencial
Santiago Caputo, uno de los líderes de los activistas libertarios en espacios
digitales.
En las redes sociales, los críticos de la iniciativa la
emparentaron con el Ministerio de la Verdad imaginado por el escritor George
Orwell (1903-1950) en su famosa novela 1984. Otros destacaron su similitud con
Rapid Response 47, “la cuenta oficial de respuesta rápida de la Casa Blanca”,
que opera en la red X en respaldo de Donald Trump. El Foro del Periodismo
Argentino (Fopea) se pronunció en rechazo a la oficina anunciada por Milei
porque, declaró, “el Gobierno no puede erigirse como un tribunal de la verdad”.
El debut de la Oficina de Respuesta Oficial fue una réplica
a una nota del diario Clarín sobre la conversión de los planes sociales en
programas de capacitación, calificada como “burda operación” por la nueva
dependencia del Gobierno. Su segunda intervención fue un cuestionamiento a las
expresiones de la legisladora de izquierda Vanina Biasi, quien había denunciado
“sanciones y suspensiones” a trabajadores del Hospital de Pediatría Juan
Garrahan por haber protestado contra el ajuste presupuestario.
“Siempre es auspicioso que cualquier Estado disponga nuevos
canales para el acceso a la información pública”, dice Diego de Charras,
docente e investigador en derecho a la información y políticas de la
comunicación. “Pero en el caso del Gobierno argentino”, agrega, “uno puede
mirar con escepticismo la creación de una oficina que se presenta como un canal
que va a brindar la verdad a la ciudadanía”.
De Charras, actual vicedecano de la Facultad de Ciencias
Sociales (UBA), recuerda que Milei “aumentó la opacidad y la arbitrariedad de
los funcionarios en el tratamiento de la información pública” con un decreto
que limitó las obligaciones previstas por ley. También destaca que “en estos
momentos, el Gobierno está impulsando un proyecto de reforma laboral que
intenta derogar el estatuto del periodista profesional”. Y concluye: “La
vinculación de este Gobierno con los trabajadores de la comunicación y el periodismo
está caracterizada por el agravio verbal, por el agravio físico o la
persecución judicial con causas penales a aquellos que opinan de modo
diferente. Entonces, con esta nueva oficina se puede presumir que no hay una
búsqueda de la verdad, sino una búsqueda de imposición de la propia mirada”.
Milei disputa una batalla personal contra la prensa desde
que llegó al Gobierno en 2023. Suele repetir que los periodistas que lo
critican son “ensobrados” (por los sobres en que recibirían sobornos) y
miembros de “la casta”, el difuso y cambiante conjunto donde incluye a sus
enemigos. Hasta ahora, el presidente se ha negado a realizar ruedas de prensa y
la mayor parte de las entrevistas concedidas han sido con medios o periodistas
que considera afines. Entre otras medidas, cerró la agencia estatal de noticias
(Télam) y proclamó la suspensión de la publicidad oficial en medios de
comunicación, aunque la ha sostenido a través de empresas controladas por el
Estado.
En el último informe anual de Human Rights Watch, publicado
este miércoles, el apartado sobre libertad de expresión en Argentina señala que
“el presidente Milei y altos funcionarios del Gobierno han utilizado una
retórica hostil para estigmatizar a los periodistas”. El documento resalta que
“Milei ha dicho en repetidas ocasiones que los argentinos ‘no odiamos lo
suficiente a los periodistas’ y ha acusado a los periodistas, sin pruebas, de
recibir sobornos”.

