Política de washingtón contra rusia afecta a latinoamérica
Ya en marzo del año 2022, apenas un mes después del inicio
de la operación militar de la federación de Rusia denominada de desnazificación
y desmilitarización del régimen de Kiev, la ex secretaria ejecutiva de la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL – Alicia Bárcena
consignaba, en un artículo de opinión titulado “Efectos económicos y
financieros en América Latina y el Caribe del conflicto entre la Federación de
Rusia y Ucrania” (1) que la guerra en Europa oriental, tendría un fuerte impacto
en las economías de América Latina y el Caribe.
Política de Washington Contra Rusia Afecta a Latinoamérica
Impacto a través de varios canales: canal comercial con
efectos directos e indirectos. Canal de precios de las materias primas,
incluyendo allí los términos de intercambio, junto a las dificultades de
inflación. Y, finalmente, el canal financiero. Las advertencias de la Sra.
Bárcena se basaban, fundamentalmente, en la apreciación respecto a que el
comercio mundial ya se encontraba debilitado – efectos de la pandemia por el
Covid 19 – antes del conflicto pero que en áreas estratégicas dependían
fuertemente de la producción de Rusia y Bielorrusia. Las exportaciones de
productos energéticos de la Federación de Rusia, Ucrania y Belarús –
Bielorrusia - representan el 12% de las importaciones mundiales, mientras que
en el caso de los productos mineros esta proporción aumenta al 27%. Rusia es un
importador clave de petróleo y gas natural y sus decisiones particulares, como
aquellas que se tomen en organismos como la Organización de países Exportadores
de Petróleo – OPEP – inciden fuertemente en los precios internacionales. Una
OPEP que además, no se ha sumado a las presiones de occidente en el plano de
sanciones, reducción de la producción u otras medidas para afectar la industria
energética de Rusia.
En el estudio de la CEPAL se afirma que el fuerte aumento
del precio del petróleo y el gas, derivado del conflicto, con la interrupción
de los envíos a Europa por orden de Washington a sus socios de la Unión
Europea, no sólo ha favorecido a la industria hidrocarburífera de Estados
Unidos elevando los precios para las sociedades europeas hasta en cuatro veces,
con todos los efectos que dicha situación ejerce sobre economías dependientes
como las latinoamericanas. Esa alza de precios ha beneficiado a los
exportadores de energía de la región, como Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana,
Venezuela, junto a Trinidad y Tobago, entre otros. “Sin embargo, se debe
considerar que incluso los países exportadores de hidrocarburos de la región
son importadores de derivados, de productos de refinación, como es el caso de
las gasolinas, por lo que el efecto no es directamente positivo”.
En general, los países latinoamericanos importadores de
energía se han visto afectados negativamente. Los países importadores de
energía se han visto afectados negativamente con evidentes y lesivas presiones
sobre la balanza comercial producto de las decisiones estadounidenses de
presionar a los gobiernos latinoamericanos para que cesen su comercio con
Rusia, al mismo tiempo que se ha sancionado a la industria energética rusa en
la relación con esta parte del planeta. Ante el alza de los precios
internacionales de los combustibles fósiles, los países de Latinoamérica con
escasísimo poder de refinación dependen de la importación de los productos y
subproductos – tales como gasolinas, gas butano, detergentes, etanol, asfalto,
fertilizantes entre otros - y se ven obligados a adoptar medidas que permitan
evitar o reducir el incremento sostenido de los precios de los combustibles a
la sociedad y con ello un alza inflacionaria. Tal es el caso de Chile que ha
adoptado la modalidad de aumentar los recursos del llamado Mecanismo de
Estabilización de los Precios de los Combustibles – MEPCO – Subsidios en
México. Rebaja de impuestos en El Salvador. Brasil un fondo de estabilización.
Estados Unidos y sus aliados, como muestra de su política
hipócrita contra algunos países de Latinoamérica, en especial con Venezuela,
pretende suplir las pérdidas ocasionadas por el embargo a la producción rusa,
con el suministro del combustible venezolano. Esto, a pesar de dos décadas de presiones,
bloqueos, usurpación y robo de activos venezolanos, en que el contexto
internacional vuelca los ojos y el interés de Washington hacia su producción
petrolera. Ha sido tan evidente el objetivo norteamericano de apoderarse de las
riquezas hidrocarburíferas del país sudamericano que el propio ex presidente
estadounidense Donald Trump confesó, en forma desvergonzada en un mitin
político que “Cuando me fui, Venezuela estaba a punto de colapsar. Nos
hubiéramos apoderado de ella, nos hubiéramos quedado con todo ese
petróleo" (2) Revelación sin filtro ni pudor alguno, dada en el marco de
críticas al Gobierno de Joe Biden por esta idea de favorecer el comercio de
hidrocarburos con el gobierno de Nicolás Maduro, unido a la crisis económica y
de combustible en los propios Estados Unidos.
La responsabilidad de Estados Unidos en la crisis económica
mundial, del alza en los precios de los combustibles y alimentos, unido a la
preocupante desaceleración de las exportaciones “en que la economía de la
región y el mundo se han visto impactadas por una caída de la actividad a raíz
de políticas monetarias restrictivas” (3) pero también y esto es innegable, por
la incertidumbre frente al conflicto en ucrania donde a Estados Unidos y sus
cervatillos de la Unión Europea, que se han convertido en el patio trasero del
siglo XXI de Estados Unidos, que no buscan una resolución pacífica a la
contienda, sino que debilita a Rusia y al mismo tiempo, como objetivo paralelo
impedir, frenar e incluso atacar la política expansiva económica de la
República Popular de China.
En opiniones expresadas ante medios rusos se constata esa
idea que las sanciones contra Rusia y las presiones a países latinoamericanos,
no han podido impedir sus relaciones "Los paquetes de sanciones generados
por la OTAN, por Estados Unidos y la Unión Europea (UE) no han tenido la
eficacia que sus ejecutores pensaron. Se produjeron dos fenómenos: por un lado,
han fracasado porque no se han disminuido los contactos comerciales y de
cooperación con América Latina. Por otro lado, han derivado en un incremento de
las relaciones con algunos países… El fracaso de las sanciones es indudable y
es visto con mucha preocupación por el Departamento de Estado de Estados
Unidos, que trata de volver a la carga, tratando de disciplinar a los gobiernos
latinoamericanos" (4)
En este panorama donde Estados Unidos pretende mantener su
hegemonía a costa del bienestar de gran parte del planeta gris se levanta como
un elemento de luz y positivo la posición independiente que han ido tomando un
gran número de países latinoamericanos respecto a Washington. Conducta que
causa la irritación del gobierno de Estados Unidos, que constata día a día que
su hegemonía va a la baja. La Casa Blanca intenta, permanentemente, intimidar a
los gobiernos al sur del Río Grande, por su negativa a unirse al coro
mediático, político y falsario en su “cruzada antirrusa” y así sancionar en
todas las esferas al país euroasiático. Por ejemplo, ningún país
latinoamericano se sumó a la exigencia de Washington – enviando incluso al
canciller Olaf Scholz a Chile, Argentina y Brasil – de entregar las armas rusas
que tenían en sus depósitos como “aporte” al gobierno ucraniano.
El mandatario argentino Alberto Fernández tras la visita del
canciller alemán declaró que “Argentina no está pensando en enviar armas a
Ucrania”. Palabras del mismo tenor a las expresadas por los presidentes de
México Andrés Manuel López Obrador, de Colombia Gustavo Petro y de la República
Brasil Luís Inazio Lula da Silva (5). Un buen ejemplo es que hace mucho tiempo
esta Latinoamérica ha dejado de ser el patio trasero de Estados Unidos, aunque
algunos gobiernos quieran seguir pastando en el jardín de la Casa Blanca. Como
latinoamericanos, necesitamos diversificar nuestro comercio, establecer
relaciones amplias, deshacerse de ese dominio malsano que tanto daño nos ha
hecho. Expulsar a todo soldado instalado en las bases militares a lo largo del
continente y podemos pensar que ya no es un sueño – como suelo sostenerlo –
“Porque esta gran humanidad ha dicho: «¡Basta!» y ha echado a andar. Y su
marcha de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera
independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente” (6).
Articulo para Hispantv. Permitida su reproducción citando la
fuente.
1. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/47831/1/S2200221_es.pdf.
2. Imperialismo sin
filtros. El sincericidio de Donald Trump sobre Venezuela: “Estaba a punto de
colapsar, nos hubiéramos quedado con todo ese petróleo”. https://www.pagina12.com.ar/557326-el-sincericidio-de-donald-trump-sobre-venezuela-estaba-a-pun
3.
https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2023-06-08/bid-marcada-desaceleracion-de-las-exportaciones-de-latinoamerica
4.
https://sputniknews.lat/20221228/america-latina-siguio-acercandose-a-rusia-a-pesar-de-las-sanciones--1134039637.html
5. Los anuncios
presidenciales fueron en respuesta a la jefa del Comando Sur del Ejército de
Estados Unidos, la general Laura Richardson, quien unos días antes había revelado
que Washington les pidió a seis países de América Latina que donen a Ucrania su
equipamiento militar comprado a Rusia.

