Qalauma: Historias de vidas para una reinserción social libre en Bolivia

Heidy Quiroga

Muchos jóvenes y adultos privados de libertad escogen una nueva oportunidad para hacer un cambio en sus vidas y así dejar los errores del pasado.  Esto implica la adaptación del reo a la vida social y comunitaria, de manera que éste corrija las fallas que lo llevaron a cometer el delito y pueda regresar a la sociedad de manera productiva. 

"Cuando tenía 23 años, tomé una mala decisión que me llevó a ser detenido y terminé aquí. Toqué fondo y asumí la responsabilidad por lo que hice. Fui recluido en el Centro de Reinserción Social para Jóvenes Qalauma, donde pasé alrededor de un año. Allí, me inscribí en un curso de arte porque me apasiona el “Street art” y el dibujo. Un día, mientras caminaba por los pasillos del centro, escuché sobre el programa postpenitenciario y vi la oportunidad de hacer realidad uno de mis sueños", revela Carlos (nombre ficticio).

"La mayoría de los internos son incentivados a acceder a la ayuda que brindamos, con el financiamiento Liechtenstein que otorga un capital semilla", explica Lidia Machaca, abogada de CVCS Bolivia. "Gracias a CVCS Bolivia, cuando recuperé mi libertad, inicié mi negocio de brochetas de pollo. Con eso, logro cubrir mis gastos y comencé a estudiar arquitectura. Sé que es paso a paso, por eso voy lento pero seguro", asegura Carlos.

Las historias demuestran que el delito no discrimina por edad ni género, y es por eso que tanto hombres como mujeres privadas de libertad buscan una segunda oportunidad en la vida.

"La necesidad muchas veces te hace caer en la desesperación. Cuando tienes deudas, la situación es crítica y uno puede buscar la salida más fácil. Yo cambié la panadería por las drogas. Así fue como terminé en el Centro de Orientación Femenina de Obrajes por la Ley 1008", recuerda Ana. Su ingreso al penal fue un tiempo para reflexionar y aprender. Mientras estaba a cargo del horno, llegó un curso de Manqa para aprender a preparar tortas, queques y otros alimentos. "Justo cuando estaba a punto de recuperar mi libertad, decidí capacitarme. Cuando salí, estaba llena de miedos, pero tenía un objetivo. Ahora, cubro mis gastos vendiendo mis tortas y lucho cada día para sacar adelante mi emprendimiento y vivir libre".