El avion de Trump
Trump cambió de avión en secreto tras cumbre de la OTAN escondido en un contenedor de ‘catering’ por amenaza de Irán
Foto: Alex Brandon (AP)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó
el pasado 8 de julio una escena digna de una película de espías, con varios
aviones en la trama, periodistas como señuelo y una amenaza iraní que llevó al
servicio secreto a urdir una farsa, en la que el mandatario republicano cambió
de avión de forma secreta hasta en tres ocasiones oculto en un contenedor de
catering para ocultar su ubicación real.
El episodio comenzó cuando Trump se disponía a abandonar la
cumbre de la OTAN celebrada en Ankara (Turquía), donde había limado asperezas
con sus aliados europeos. Los servicios de espionaje estadounidenses detectaron
la noche antes una amenaza real y creíble por parte de Irán contra el
presidente y orquestaron bajo estricto secreto una estratagema digna del mejor
truco de magia para ocultar el rastro del presidente, que contaba con tres
actos.
En el primero, Trump anunció que cambiaba de avión para
abandonar Turquía. Utilizaría el viejo Air Force One, pintado del tradicional
celeste y blanco, en lugar del nuevo avión presidencial, un Boeing 747-8,
regalado por Qatar, que había entrado en servicio el pasado julio y en el que
había volado desde Washington. Este aparato, pintado con los colores de la
bandera estadounidense, partiría antes desde Ankara para que los soldados de la
base estadounidense de Mildenhall (Reino Unido) pudieran ver y conocer el nuevo
aparato, más moderno y sofisticado, según la versión difundida por la Casa
Blanca. “Por los viejos tiempos”, dijo también el líder estadounidense.
Una vez organizada la tramoya por los servicios secretos,
solo había que poner el plan en marcha. Trump subió al viejo Air Force One,
junto con el resto de la delegación y periodistas. Ahí comenzó la segunda parte
del juego de predistidigitación: enseguida fue trasladado, oculto en un
contenedor de catering, a otra aeronave militar, un C32-A, donde suele viajar
el resto del séquito de la Casa Blanca que acompaña al presidente en sus viajes
al exterior.
Los dos aviones volaron a un aeropuerto seguro del Reino
Unido. Al aterrizar, el presidente regresó de forma secreta al viejo Air Force
One, que había servido de señuelo. Para completar el tercer acto, bajó las
escaleras simulando haber realizado el viaje desde Ankara en ese avión, según
la reconstrucción adelantada por The Washington Post y The New York Times. Una
vez que el presidente pisó suelo británico en la base aérea conjunta que
Estados Unidos tiene en Mildenhall, embarcó en el flamante Air Force One,
obsequiado por Qatar. Culminando una maniobra de distracción que da cuenta de
la preocupación del entorno presidencial por las amenazas iraníes.
El cambio de avión levantó suspicacias. The New York Times
publicó que el nuevo Air Force One, la aeronave de lujo regalada por el reino
catarí con un valor de 400 millones de dólares, carecía de contramedidas
defensivas que requieren los aviones presidenciales. La filtración desató la
ira de Trump, quien reconoció que el aparato tenía que ser actualizado y
modernizado. Ordenó investigar y su Administración abrió citaciones contra los
periodistas que publicaron la información.
La revelación publicada por los medios estadounidenses pone
de manifiesto la gravedad de la amenaza iraní, la estrategia de la Casa Blanca
de exponer como señuelos a los periodistas y funcionarios en el Air Force One y
la manipulación al ofrecer información falsa sobre lo que había sucedido en
lugar de no hacer comentarios, como es habitual.
La Casa Blanca ha mantenido su versión de que el presidente
abandonó Ankara en el viejo Air Force One. “Como ha dicho el presidente
recientemente, hay muchos enemigos de Estados Unidos que lo tienen en el punto
de mira, y utilizamos todas las herramientas a nuestro alcance, incluyendo la
distracción y el desvío de atención, para hacer frente a esas amenazas”, dijo
el director de comunicación de la Casa Blanca, Steven Cheung, hace un mes
cuando se le preguntó por las deficiencias del Air Force One y las amenazas de
Irán.
El episodio se produjo una noche después de que se
reanudaran las hostilidades entre Washington y Teherán tras el fracaso de las
conversaciones de paz. Desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel
contra Irán, el ejército estadounidense ha acabado con buena parte de los
líderes del régimen islamista. Las amenazas sobre el presidente estadounidense
se han multiplicado desde entonces.
Tras finalizar la cumbre, el líder republicano expresó
públicamente que regresaría a Washington en el viejo Air Force One en vez de en
la aeronave de lujo donada por las autoridades cataríes: “Por nostalgia,
llevaremos el antiguo Air Force One desde Turquía hasta Mildenhall [en Reino
Unido], un viaje corto que sin duda vale la pena para que nuestros grandes
héroes militares puedan apreciar esta hermosa incorporación a la flota de la
Fuerza Aérea”. En la ciudad británica, estaba previsto que realizara un cambio
de aeronave. De hecho, eso es lo que la mayoría de los medios informó que había
sucedido en su momento.
Los periodistas que viajaron en el viejo Air Force One
utilizado como señuelo, junto con algunos funcionarios, no fueron informados de
la situación. Solamente se les pidió que bajaran las ventanillas durante el
viaje. Cuando posteriormente tuvieron la oportunidad de preguntarle al
presidente por qué les obligaron a cerrar las ventanillas, Trump respondió que
no tenía conocimiento de ninguna amenaza específica. Y comenzó a desgranar los
riesgos a los que él se enfrentaba y que recibía constantes amenazas de Irán.
“Soy el número uno en su lista, antes que vosotros”, les dijo a los reporteros.
“Si yo me voy, tú te vas, ¿verdad? Quizá algún día quieras cambiar de
profesión”, les dijo.
A los periodistas que viajaban en el Air Force One no se les informó de que Trump no había volado con ellos desde Turquía hasta una base aérea británica. Han actuado, junto con algunos miembros del personal de la Casa Blanca, como señuelos sin saberlo. Tras su llegada al Reino Unido, el presidente estadounidense fue trasladado en secreto de vuelta al viejo Air Force One. A continuación, desembarcó ante la mirada de los periodistas y cruzó la pista hasta el avión donado por Qatar, en el que voló a Washington.
La maniobra formó parte de un dispositivo más amplio para
ocultar los movimientos del presidente estadounidense y reducir el riesgo de
que pudiera ser localizado durante el trayecto. El mandatario, al ser
preguntado si existía una amenaza creíble contra la aeronave, respondió: “Tengo
una amenaza todo el tiempo. Soy el número uno de su lista”.
Una cuenta de X especializada en el seguimiento de aeronaves
militares, bajo el nombre Thenewarea51, aportó una pista clave que ayudó a
reconstruir la operación secreta con la que Trump salió de Turquía el pasado
julio luego de la cumbre de la OTAN, de acuerdo con uno de los periodistas
autores de la exclusiva.
La cuenta había seguido los movimientos de las aeronaves
involucradas en la salida de Trump de Ankara rumbo al Reino Unido, detectando
que un avión militar C-31A de la Fuerza Aérea con los radares desconectados
aterrizó justo al lado del avión presidencial la noche del 8 de julio en la
base de la Fuerza Aérea británica en Suffolk, Inglaterra, cerca de Mildenhall.
Sería en ese aparato en el que viajó finalmente Trump.

