Trump sin inmutarse dice sobre Gaza: "Según la TV, los niños parecen tener mucha hambre"
A juzgar por la televisión, los niños en la Franja de Gaza
tienen mucha hambre, declaró el presidente de Estados Unidos, Donald Trump,
cuando la prensa le preguntó sobre la veracidad de las declaraciones del primer
ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de que no hay hambruna en el enclave.
"No lo sé. O sea, basándome en la televisión, diría que
particularmente no [son ciertas las declaraciones de Netanyahu], porque los
niños parecen tener mucha hambre", dijo en una rueda de prensa conjunta
con el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, en Escocia.
"Estamos donando mucho dinero y mucha comida y otras
naciones anunciaron que están intensificando su apoyo", agregó.
En este sentido, el mandatario indicó que los residentes de
la Franja de Gaza deberían recibir "alimentos y seguridad ahora
mismo".
"Nadie nos dio ni las gracias"
Cuando le preguntaron su posición respecto a las formas de
resolver el conflicto, Trump manifestó: "Bueno, no voy a posicionarme.
[...] Estoy buscando alimentar a la gente ahora mismo. Para mí, esa es la
posición número uno porque hay mucha gente hambrienta".
Al mismo tiempo, el jefe de Estado condenó que no hayan
agradecido a su país por la ayuda prestada. "Ya saben, Estados Unidos dio
recientemente, hace apenas un par de semanas, 60 millones de dólares. Es
muchísimo dinero. [...] Nadie nos dio ni las gracias", denunció.
"Alguien debería decir gracias", concluyó.
Situación crítica
Organizaciones humanitarias y agencias internacionales de
noticias advirtieron la semana pasada que la situación en la Franja de Gaza es
dramática. Según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, un tercio de los
2,1 millones de habitantes de la Franja de Gaza "no come desde hace
días", mientras que 470.000 personas se encuentran en estado similar al de
una hambruna y 90.000 mujeres y menores necesitan un tratamiento urgente.
El secretario general de la ONU, António Guterres, describió
el viernes la situación en Gaza como "una crisis moral que desafía la
conciencia global". "Los niños dicen que quieren ir al cielo porque,
al menos, dicen, allí hay comida", afirmó.

