A siete meses de gestión: Las reformas estructurales y los riesgos de la política exterior ante la conflictividad social
Por: José María Herbas Postigo | Investigador y Consultor en Agua y Medioambiente
Bolivia
transita por un punto de inflexión histórica donde el asfalto de las
carreteras, aún tibio por los recientes 50 días de parálisis de transporte y
bloqueos, amenaza con volver a arder.
A siete meses de haber asumido la
conducción del Estado, el gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira lidera un
viraje doctrinario de 180° que ha transformado la crisis de escasez de divisas
en un laboratorio de reformas de libre mercado.
Lo que comenzó como una promesa
electoral de transición ordenada y centrista, hoy se ejecuta mediante terapias
de shock técnico que colisionan directamente con la memoria histórica de un
país estructuralmente movilizado.
Bajo el amparo de un Estado de
Excepción por 90 días, las preguntas de fondo emergen con urgencia: ¿Se está
saneando la economía o se está desmantelando silenciosamente la soberanía
nacional frente a las presiones del entorno internacional?
El
Espejo Regional y el Desembarco de Intereses Externos
La
nueva orientación de la política pública boliviana parece reproducida de los
manuales de desregulación agresiva aplicados en la vecina Argentina.
El pilar de esta estrategia es el
reajuste geopolítico: el restablecimiento inmediato de embajadores con Estados
Unidos y el estrechamiento de lazos con Israel marcan el fin de dos décadas de
diplomacia de izquierda. Sin embargo,
en el tablero de la geopolítica contemporánea, las embajadas no viajan solas;
abren la ruta a corporaciones transnacionales ávidas de recursos críticos para
la transición energética y tecnológica global.
El
interés de estos nuevos socios estratégicos apunta a las joyas de la corona del
subsuelo boliviano: las reservas de litio del Salar de Uyuni (estimadas
formalmente en 23 millones de toneladas) y los yacimientos latentes de tierras
raras en el Escudo Precámbrico. Bolivia posee al menos siete variedades de tierras raras
ligeras: lantano, cerio, praseodimio, neodimio, Prometeo, samario y europio,
elementos esenciales para la transición energética global.
El
Ejecutivo ejecuta esto mediante un agresivo paquete de contrarreformas enviado
a la Asamblea Legislativa para modificar las leyes sectoriales de
Hidrocarburos, Energía e Inversiones.
El objetivo central es sustituir el control soberano
del Estado por regímenes de flexibilización tributaria, proponiendo una
reducción drástica en las regalías hidrocarburíferas y mineras —que actualmente
promedian el 50% mediante el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) y
patentes— hacia un piso de atracción de capitales de entre el 18% y el 25% para
nuevos contratos de exploración. A nivel de
seguridad y geopolítica, el acuerdo firmado con Estados Unidos contempla el
restablecimiento de las líneas de financiamiento de la Oficina de Asuntos
Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL) y programas de intercambio de
inteligencia militar para el control de fronteras, congelados desde 2008.
La
Privatización Indirecta: El Agua y la Subordinación Tecnológica
Uno
de los puntos de mayor sensibilidad para la psicología social boliviana es, sin
duda, el manejo de sus recursos hídricos.
Aunque en el debate político han circulado propuestas
extremas de anulación total de los blindajes constitucionales del agua, la
realidad operativa demuestra que el gobierno avanza en esa misma dirección por
vías indirectas y administrativas.
·
Disolución
institucional:
La primera señal de alerta se dio con la disolución del Ministerio de Medio
Ambiente y Agua independiente, cuyas funciones fueron absorbidas por la
megacartera de Desarrollo Productivo.
Esta fusión despoja al agua de su estatus
constitucional como derecho humano fundamentalísimo para subordinarla a la
lógica del rendimiento económico.
·
Preacuerdos
con Israel:
A esto se suman los preacuerdos de cooperación técnica firmados con Israel.
El contenido central de estos memorándums de entendimiento establece dos ejes
críticos:
o Transferencia Tecnológica y Modelos de
Gestión:
Implementación de sistemas de tecnificación de riego por goteo y plantas de
mitigación de sequías extremas, basados en el modelo de la compañía estatal
israelí Mekorot.
o Financiamiento bajo modalidad APP: La apertura a esquemas de Alianzas
Público-Privadas (APP) donde empresas tecnológicas extranjeras asumen la
gestión operativa de plantas de tratamiento a cambio de tarifas indexadas al
valor del mercado de divisas.
Si
bien se presentan como soluciones científicas neutrales, estos convenios actúan
frecuentemente como la puerta de entrada para que empresas privadas
transnacionales asuman la concesión y administración indirecta de las cuencas
hídricas, abriendo el flanco a una privatización de facto que golpeará la
economía de las comunidades agrarias y urbanas.
La
Sombra del Narcotráfico: Seguridad Nacional en Entredicho
El
viraje del gobierno no solo muestra grietas en el bolsillo del ciudadano o en
la entrega de recursos naturales, sino también en el control efectivo de sus
fronteras. En estos
siete meses, la alarmante visibilidad del narcotráfico ha dejado al descubierto
una gestión gubernamental frágil y desbordada en materia de seguridad interna.
Con las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana
concentradas casi exclusivamente en hacer cumplir el Estado de Excepción,
resguardar las rutas principales y contener los permanentes bloqueos de
carreteras, las mafias organizadas han encontrado un escenario idóneo de
distracción institucional.
Este
flagelo no solo golpea la estabilidad del país, sino que actúa como un arma de
doble filo que incide directamente en la política interna.
Mientras el Ejecutivo utiliza este preocupante repunte
delictivo como el argumento central para justificar la necesidad de recibir
asistencia de inteligencia y tecnología militar de los Estados Unidos, los
movimientos sociales e indígenas lo interpretan con profunda desconfianza.
Asimismo, los flujos monetarios de esta economía ilegal
generan distorsiones en el mercado informal de divisas, neutralizando el
impacto real de las reformas monetarias que intenta aplicar el Banco Central
para frenar la escasez del dólar formal, el cual ha llegado a cotizarse en el
mercado paralelo con una brecha cambiaria superior al 100% respecto a la tasa
oficial de 6.96 Bs.
El
Quiebre del Voto y el Impacto en el Bolsillo Popular
La
brecha entre las promesas de la campaña electoral y el ejercicio del poder ha
generado un profundo divorcio entre el presidente Paz y sus bases electorales.
La aplicación del "gasolinazo" en diciembre
de 2025, que eliminó de cuajo las subvenciones estatales a los combustibles
(provocando un incremento inmediato del 120% en el precio de la gasolina y el
diésel), sinceró las cuentas fiscales, pero desató un espiral inflacionario que
hoy asfixia la canasta básica familiar. La
inflación interanual se ha disparado a dos dígitos por primera vez en dos
décadas, devorando el poder adquisitivo del boliviano de a pie.
Para
agravar el panorama, la improvisación logística en la importación de
carburantes derivó en la distribución de combustible desestabilizado, conocido
popularmente como "gasolina basura".
Informes técnicos independientes revelaron que este
combustible presentaba un octanaje inferior a 85 octanos y contenía residuos de
manganeso y gomas que superaban ocho veces el límite legal, debido a procesos
deficientes de refinación en origen y almacenamiento prolongado. Este fenómeno técnico dañó los sistemas de inyección y
motores de miles de vehículos del transporte público y urbano, transformando el
malestar macroeconómico en una indignación cotidiana y palpable.
Aunque
el gobierno intentó mitigar el golpe mediante el pago de compensaciones
parciales y firmando acuerdos con la cúpula de la Central Obrera Boliviana
(COB) comprometiéndose a no privatizar empresas mineras estratégicas como
Huanuni y Colquiri, el pacto fue desconocido por las bases indígenas y
agrarias, evidenciando que la dirigencia matriz ya no controla el tejido social
fragmentado del país.
El
Factor Tiempo y la Inminencia de un Nuevo Estallido
El
gran talón de Aquiles del modelo económico que intenta implantar el gobierno de
Rodrigo Paz es el factor tiempo. Las leyes de incentivo a la inversión extranjera y los
contratos de exploración con multinacionales petroleras o mineras poseen
tiempos de maduración extremadamente largos. Un
proyecto de exploración hidrocarburífera o de explotación de tierras raras
tarda entre 3 y 5 años en generar una producción real y traducir esa inversión
en regalías tangibles para el Tesoro General de la Nación (TGN). Por el contrario, el hambre del pueblo, la devaluación
informal de la moneda y la falta de dólares en las calles son urgencias del día
a día. Las soluciones de mercado propuestas por
el Ejecutivo son recetas de mediano plazo que chocan de frente con la necesidad
de supervivencia inmediata de la población.
El
actual Estado de Excepción decretado por el Ejecutivo ha logrado imponer una
"paz armada" en las carreteras estratégicas de Bolivia a través del
despliegue militar. Sin embargo,
contener el conflicto social por la fuerza sin resolver las causas
estructurales de la escasez y la inflación equivale a colocar una tapa
hermética sobre una olla a presión. Sectores de
las provincias del Altiplano y del Trópico de Cochabamba ya han anunciado su
intención de romper el cerco militar y radicalizar las medidas de presión.
Si el desabastecimiento persiste y la seguridad
fronteriza continúa fracturada, el país no solo asistirá al resurgimiento de
las movilizaciones, sino a una escalada de protestas de inédita intensidad
donde ya no se marchará por demandas sectoriales, sino por la defensa de los
recursos comunes de la patria.

