Bukele libera de los 252 venezolanos que estaban detenidos en calidad de “secuestrados” en cárceles de El Salvador
En horas de la tarde de este viernes, el Gobierno de Nicolás
Maduro anunció la liberación de los ciudadanos venezolanos, mediante un
intercambio de prisioneros con Estados Unidos que involucró la entrega de
ciudadanos estadounidenses procesados por delitos contra la seguridad nacional.
Hasta el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, estado La
Guaira, llegaron la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez; el
ministro para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, y el
presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, principal negociador para
el intercambio por la parte bolivariana.
«Los fuimos a buscar desde los campos de concentración y los
hemos traído sanos y salvo», declaró el presidente Nicolás Maduro al ver el
arribo de las aeronaves en territorio venezolano. Asimismo, explicó que, a
cambio de la devolución de los connacionales, las autoridades entregaron diez
terroristas extranjeros convictos y confesos, agentes de la CIA, que durante
los meses de febrero en adelante pretendían ejecutar en Venezuela acciones
violentas y asesinato de líderes políticos.
En un primer contacto con las autoridades venezolanas, los
viajeros entonaron las notas del Himno Nacional «Gloria al Bravo Pueblo».
Asimismo, el ministro Diosdado Cabello denunció que los ciudadanos venezolanos
recibieron disparos de perdigones (algunos vienen heridos y con dificultades
para caminar) mientras abordaron las aeronaves en territorio salvadoreño.
«El mundo tiene que saberlo. Como él quedó por fuera en esta
negociación, jamás nosotros hemos conversado con quien gobierna de manera
ilegal… Como lo dejaron por fuera sus jefes, los gringos, y Jorge Rodríguez
conversó directamente con el Gobierno norteamericano, se vengaron de nuestros
jóvenes», indicó Cabello.
«Como dice Delcy Rodríguez, perdieron el negocio de lo que
le iban a pagar por cada migrantes que tenían en el campo de concentración. Si
existe alguna justicia, en la ONU deberían abrir una investigación sobre esto.
Nosotros vamos a declarar a todos los jóvenes que están llegando», agregó.
En marzo de 2025, el Gobierno de El Salvador anunció la
recepción de 238 migrantes venezolanos deportados desde Estados Unidos por
orden del entonces presidente Donald Trump.
Los acusaron sin pruebas de pertenecer al extinto grupo
criminal “Tren de Aragua”, y Washington pagó 6 millones de dólares a cambio.
Estos migrantes fueron enviados al Centro de Confinamiento del Terrorismo
(CECOT), una prisión de máxima seguridad diseñada originalmente para
pandilleros, sobre la cual ya pesan denuncias de abusos, torturas y falta de
atención médica.
Según reportes, al cumplirse cien días de su llegada a El
Salvador, 252 venezolanos seguían detenidos en el CECOT, sin haber sido
procesados formalmente ni presentados ante ningún juez. Familiares y activistas
describen su detención como un “calvario” de aislamiento total bajo el régimen
de excepción vigente en el país centroamericano.
En estas instalaciones, señalan fuentes de la ONU, los
presos sufren un “trato particularmente duro”, sin acceso a abogados,
representación legal o contacto con sus familias. Organizaciones no
gubernamentales y despachos de abogados documentan hacinamiento, castigos
colectivos y torturas, además de un franco esfuerzo por mantener incomunicados
a los detenidos.
El 5 de junio de 2025, madres y padres de los detenidos
realizaron una vigilia frente a la sede de la ONU en Caracas, con pancartas que
exigían justicia y liberación inmediata. Foto: EFE
Desde Venezuela, decenas de familias denuncian
“desapariciones forzadas” y detenciones ilegales: afirman que ninguno de los
jóvenes fue imputado ni presentado ante un juez, y que desde el 15 de marzo no
han tenido noticias de ellos ni acceso telefónico o legal.
En una carta pública difundida por el presidente de la
Asamblea Nacional venezolana, los familiares insisten en que los detenidos son
ciudadanos que ejercían su derecho a migrar “sin vínculos con organizaciones
delictivas” y exigen su repatriación inmediata. Subrayan además que El Salvador
aún no ha entregado una lista oficial de los detenidos, lo que agrava la
incertidumbre sobre su suerte.
En el plano internacional, la Oficina de Derechos Humanos de
la ONU ha expresado su preocupación por el caso, advertiendo que el destino de
estos migrantes podría encuadrarse en la definición de desaparición forzada al
no conocerse oficialmente su paradero ni las circunstancias de su detención.
Hasta ahora, ni las autoridades salvadoreñas ni estadounidenses han dado
explicaciones claras ni han publicado listados oficiales de los reclusos.
Por su parte, el Gobierno venezolano ha intensificado sus
reclamos diplomáticos. El presidente Nicolás Maduro responsabilizó directamente
a Nayib Bukele por la vida y la salud de los venezolanos encerrados en el
CECOT, exigiendo respeto de sus derechos humanos.
Aseguró que muchos de estos migrantes habían solicitado
regresar al país mediante la Gran Misión Vuelta a la Patria “Vuelta a la
Patria” y prometió “buscar hasta el último” venezolano de los venezolanos
«secuestrados«.
La Gran Misión Vuelta a la Patria, iniciativa del Gobierno
venezolano, ha intensificado desde febrero de 2025 sus vuelos de repatriación.
Según cifras oficiales, entre principios de año y julio de 2025 el programa
acumula más de 7.000 connacionales retornados.

