El Gobierno rechaza el informe de la ONU, que calificó como arbitraria la detención de Camacho
El Gobierno resta valor al
informe que califica como arbitraria la detención del gobernador cruceño Luis
Fernando Camacho y que fue elaborado por el Grupo de Trabajo sobre la Detención
Arbitraria de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Además, asegura que el
Estado boliviano no está obligado a acatar las recomendaciones de ese
documento.
“Bolivia no reconoce ni admite
la opinión del Grupo de Trabajo por considerarlo sesgado, con información
parcial y desactualizada”, señala una parte del comunicado que difundió el
Ministerio de Justicia a través de las redes sociales.
Para el Gobierno, el Grupo de
Trabajo sobre la Detención Arbitraria es “una instancia de asesoramiento
consultivo cuyas recomendaciones no tienen carácter vinculante, obligatorio ni
pueden sustituir los procedimientos judiciales internos de los Estados”.
Según el Gobierno, respeta la
independencia de poderes, y dice que por ello aguardará las resoluciones del
Órgano Judicial en el proceso que existe contra Luis Fernando Camacho por la
crisis política de Bolivia del 2019.
Además, el Gobierno argumenta
que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), evaluó una solicitud
formal de medidas cautelares por supuesta vulneración de derechos de Camacho;
sin embargo, rechazó otorgarlas y cerró el expediente por falta de evidencia
pertinente y suficiente.
¿QUÉ DICE INFORME DEL GRUPO DE
TRABAJO DE LA ONU?
El Grupo de Trabajo señala que
se analizó el expediente del caso con las exposiciones de la fuente y del
Gobierno, y que su conclusión es que la detención de Camacho “es arbitraria
puesto que se violó el principio de igualdad de los seres humanos, al haber
estado motivada por su opinión política de dirigente”.
El documento explica que se
considera “arbitraria la privación de libertad cuando esta es destinada a
reprimir a miembros de grupos políticos para silenciar sus reivindicaciones”
Según el documento, la
privación de libertad de Camacho contraviene ocho artículos de la Declaración
Universal de Derechos Humanos y cinco del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos.
Además, el Grupo de Trabajo
considera que el “remedio adecuado sería poner a Camacho inmediatamente en
libertad y concederle el derecho efectivo a obtener una indemnización y otros
tipos de reparación, de conformidad con el derecho internacional”.
También pide al Gobierno de
Bolivia que “adopte las medidas necesarias para remediar la situación” y
ponerlas en conformidad con las normas internacionales pertinentes, incluidas
las dispuestas en la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto”.
Entre las medidas contempla no
solo la libertad de Camacho, sino también una indemnización e insta al Estado
boliviano a poner en marcha una “investigación independiente” sobre las
circunstancias en las que la autoridad cruceña fue privada de su libertad.

