ESTUDIO REVELA QUE EL CHUÑO Y LA TUNTA PODRÍAN BENEFICIAR LA SALUD INTESTINAL
Investigación de la UMSA y la Universidad de Lund destaca el
alto contenido de almidón resistente de estos alimentos andinos y su potencial
para favorecer la microbiota.
Una investigación desarrollada por científicos de la
Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y la Universidad de Lund, Suecia,
encontró propiedades en el chuño y la tunta que podrían contribuir al bienestar
de la microbiota intestinal.
El estudio determinó que el chuño contiene 52,63 gramos de
almidón resistente por cada 100 gramos de materia seca, mientras que la tunta
registra 46,39 gramos. En el caso de las papas nativas, la cantidad alcanza los
36,66 gramos.
El almidón resistente no es digerido completamente por el
organismo y puede llegar al intestino, donde sirve como fuente de alimento para
determinadas bacterias beneficiosas de la microbiota.
“Al consumir chuño y tunta estamos alimentando estas
bacterias y eso es bueno para nuestra salud intestinal”, explicó Jimena Ortiz,
investigadora del programa doctoral en Biotecnología.
Los científicos también realizaron pruebas de fermentación
utilizando microorganismos probióticos. Como resultado, se generaron ácidos
grasos de cadena corta y GABA, un compuesto relacionado con procesos de
regulación del sistema nervioso.
Para Mauricio Peñarrieta, docente investigador del Instituto
de Investigaciones Químicas de la UMSA, los resultados permiten revalorizar
tanto los productos andinos como las técnicas ancestrales utilizadas para
conservarlos.
La investigación fue publicada en la revista científica Food
Chemistry y abre la posibilidad de desarrollar nuevos productos alimenticios
que aprovechen las propiedades funcionales del chuño y la tunta.
De esta manera, dos alimentos tradicionales de los Andes
vuelven a ser objeto de interés científico y podrían encontrar nuevas
aplicaciones dentro de la industria alimentaria.

