Luisa Gonzales acudió de negro a votar

En ambiente de tensión Ecuador vota hoy por el retorno del correismo o la continuidad del modelo neoliberal

La pelea de este domingo será voto a voto. Todas las encuestas arrojan diferencias menores a tres puntos, compatibles con el error estadístico. Pese a las presiones económicas y por cuidar su credibilidad la mayoría de ellas da una victoria a Gonzales.  En la primera vuelta, celebrada en febrero, Noboa adelanto con menos de 17.000 votos a González y las previsiones para este domingo muestran un escenario similar. La campaña de Noboa se ha basado en agitar el miedo a un regreso “al pasado”, es decir, a los años de Correa, con referencias a Venezuela y Cuba como el modelo a evitar. González habló del futuro. Su fuerte está entre los más jóvenes, aquellos que no vivieron el correísmo, pero no la tiene fácil: los menores de 35 años que se consideran progresistas no tragan su perfil ultracatólico y su bandera antiabortista. Correa ha sido también un problema para González, que necesita el apoyo de su mentor, pero no demasiado.

El expresidente vive exiliado en Bélgica desde 2020, cuando fue sentenciado a ocho años de cárcel por cargos de corrupción que, según él, son una persecución política. Su participación en las campañas de Revolución Ciudadana, su partido, han disminuido desde 2021, cuando solía aparecer en redes sociales con videos de apoyo a su candidato de entonces, Andrés Arauz. En esta ocasión se ha limitado a dar algunas entrevistas, aunque no siempre inofensivas. Sus críticas a la dolarización de la economía, que precedió a su Gobierno, y un apoyo explícito al venezolano Nicolás Maduro no le hicieron un favor a González. Carlos Albornoz tiene 50 años, dos hijos y maneja un taxi. Dice que votó por Correa en todas las elecciones y por González en 2023, pero que, está vez, lo hará por Noboa. “No me gustó el apoyo que Correa le dio a Maduro”, argumenta, “y en el último debate [entre candidatos] González no fue clara en su postura”. Maduro es para muchos votantes el responsable de que medio millón de venezolanos haya huido de su país y “cometan fechorías” en Ecuador, como dice Albornoz, replicando un discurso que es muy potente en las redes sociales.