Imagenes difundidas port Telesur, cuando la flotilla fue interceptada
Flotilla Global Sumud que navega para apoyar a población palestina, fue interceptada por Israel
La flotilla internacional Global Sumud, compuesta por 45
embarcaciones que transportaban ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza, fue
interceptada este miércoles 1 de octubre por la Armada israelí en aguas
internacionales del Mediterráneo oriental. Telesur transmitía en vivo una
conversación con Néstor Prieto, uno de los integrantes de la expedición, cuando
la señal se cortó abruptamente tras confirmarse la detención y asalto a la nave
“Alba”, la primera en ser abordada.
Mientras las embarcaciones eran abordadas por la ocupación
israelí, se mantuvo la trasmisión en vivo desde aquellas para compartir
globalmente las imágenes del asalto. Se pudo ver cómo las trasmisiones eran
silenciadas unas tras otra.
Previamente, la Flotilla detectó más de 20 embarcaciones no
identificadas en su radar, a solo 3 millas náuticas por delante de ellos. «Esto
podría indicar un posible bloqueo naval. Pero que quede claro: no nos dejaremos
intimidar por amenazas, acoso o intentos de proteger el asedio ilegal de Israel
sobre Gaza», expresaron mientras avanzaron con determinación.
Los organizadores también denunciaron la falta de
acompañamiento efectivo de las embarcaciones militares italianas y españolas
presentes en la zona, limitadas a labores de observación. La Flotilla sostiene
que esa ausencia de respaldo facilita que Israel realice intercepciones en
aguas internacionales y consolide lo que describen como un bloqueo ilegal
contra la población palestina.
Medios israelíes confirmaron que el operativo de asalto
estaba planificado con antelación. De acuerdo con esos reportes, un total de
600 agentes de policía habían sido movilizados, junto con ocho ambulancias y
varios hospitales en estado de alerta máxima. Se prevé que los tripulantes sean
deportados la noche del jueves 2 de octubre, y que quienes se nieguen
comparezcan ante un tribunal especial en la prisión de Ketziot.
Horas antes, desde la Flotilla se había informado que se
encontraba a unas 90 millas de Gaza, lo que representaba unas 12 horas de
navegación. En ese momento los participantes denunciaron intentos de
intimidación durante la última madrugada, cuando numerosos drones israelíes
sobrevolaron los barcos y navíos de gran porte, no identificados y no
pertenecientes a la Flotilla, realizaron maniobras de hostigamiento en torno a
la misión humanitaria.
Uno de los buques de guerra se acercó a corta distancia,
rodeó a una de las embarcaciones de la Flotilla e intervino sus comunicaciones.
Este episodio obligó a activar el protocolo de emergencia en todos los barcos,
con la tripulación en cubierta y lista ante una posible intercepción.
La flotilla afirmó que su estrategia es de resistencia no
violenta, evitando cualquier acción que pueda ser utilizada como pretexto por
Israel para justificar el uso de la fuerza. Los organizadores aseguraron que la
intención declarada de las autoridades israelíes era impedir su llegada a Gaza,
pero seguirían navegando en aguas internacionales reconocidas como tales por la
legislación internacional.
En paralelo, la Global Sumud Flotilla y su delegación
española difundieron un comunicado en el que criticaron la decisión del
Gobierno español de retirar la fragata Furor más allá de la “zona de exclusión”
establecida por Israel. “Aceptar como normal esta amenaza de asalto a una
acción pacífica y humanitaria significa avalar la impunidad de Israel y
silenciar la denuncia del genocidio”, señalaron. El presidente del Gobierno
español, Pedro Sánchez, sin embargo, pidió públicamente al primer ministro
israelí Benjamín Netanyahu que no considere a la flotilla como una amenaza.
Los organizadores señalaron que más de dos millones de
personas en el enclave palestino viven bajo condiciones de genocidio y
hambruna, tal como ha denunciado Naciones Unidas. Ante la destrucción del
puerto de Gaza, el plan de la misión era desembarcar víveres y medicinas
mediante lanchas rápidas en las playas y establecer un corredor humanitario que
permitiera mantener un flujo constante de ayuda.

