Polìticos de tendencia liberal
¿PORQUÉ A LOS LIBERALES BOLIVIANOS LES CUESTA GANAR ELECCIONES EN BOLIVIA?
En opinión de analistas bolivianos que son críticos con las
posiciones liberales, la derecha tiene un rostro racista y extranjero, por eso
no gana en Bolivia. Tiene un plan de gobierno claro, pero no es para Bolivia es
para las transnacionales e intereses extranjeros. También sus candidatos son
los mismos de siempre, cada 5 años se le suma uno, tenemos al gran
“empresario”, que es muy criticado por la forma en que hizo su fortuna. Se tiene a Tuto, que desde Bánzer se preocupa más por criticar a la izquierda
que de seducir con propuestas propias. Este año también hay varios candidatos
que entraron a probar suerte.
1. Bolivia tiene una larga historia de desigualdades
sociales y económicas, con una población indígena significativa que ha sido
marginada durante siglos. Los movimientos de izquierda, particularmente el
Movimiento al Socialismo (MAS), han capitalizado esta situación, promoviendo
políticas de inclusión social y reconocimiento de los derechos indígenas.
2. Popularidad del MAS. El MAS, liderado por Evo Morales, ha
sido muy popular entre los sectores más pobres y rurales del país. Morales fue
el primer presidente indígena de Bolivia y su gobierno implementó políticas que
beneficiaron a estos grupos, como nacionalizaciones de recursos naturales y
programas sociales.
3. Falta de liderazgo en la derecha. La derecha boliviana a
menudo ha estado fragmentada en varios partidos y movimientos, lo que dificulta
la consolidación de un frente unido capaz de competir efectivamente contra el
MAS. Todas las elecciones tienen más de 4 candidatos.
4. Crisis y descontento político. Aunque ha habido momentos
de descontento con el MAS, como durante las elecciones de 2019 y el posterior
golpe de estado, la derecha no ha logrado capitalizar consistentemente este
descontento para construir una alternativa viable y atractiva para la mayoría
de los votantes.
5. En Bolivia hay una fuerte identificación de muchos
votantes con las políticas de izquierda, que son vistas como más cercanas a las
necesidades de la mayoría de la población. La derecha, por otro lado, a menudo
es percibida como representante de las élites económicas y políticas tradicionales.
6. Estrategias políticas y de comunicación. El MAS ha sido
efectivo en su comunicación y movilización de bases, especialmente en áreas
rurales. La derecha, en cambio, ha tenido dificultades para conectar con estos
sectores y para presentar un mensaje claro y convincente.
7. El miedo al regreso del neoliberalismo. Muchos votantes
aún asocian a la derecha con las políticas de ajuste estructural de los años 80
y 90, que llevaron a privatizaciones y despidos masivos. Este recuerdo sigue
pesando en el electorado, dificultando que la derecha gane respaldo popular.
QUE DICE LA CELAG?
En la última encuesta de CELAG en Bolivia (noviembre de
2022) se consultó a la población
opositora al Gobierno de Luis Arce quién consideraba que era actualmente el
líder de la oposición, y casi el 70% no identificó un liderazgo claro.
Luis Fernando Camacho fue el más señalado, pero con muy bajo
porcentaje (20% de los opositores), y muy concentrado en Santa Cruz.
La mayoría de la ciudadanía opositora también tiene
sentimientos negativos respecto a su clase dirigente (entre rechazo y
decepción, el 45,3%, e indiferencia, el 22,5%).
Los resultados electorales de 2020 (Arce 55,1%, Carlos Mesa
28,8% y Camacho 14%) dejaron a la oposición muy golpeada. Asimismo, los
resultados de las elecciones subnacionales de 2021 dejaron a la oposición de
derecha con un limitado alcance territorial: Creemos, el partido de Camacho, se
circunscribe sólo a Santa Cruz, y Comunidad Ciudadana (Mesa) no tiene Alcaldías
ni Gobernaciones propias. Estas dos siglas son las únicas de la oposición que
tienen representación en la Asamblea Plurinacional.
Se ha demostrado una vez más que, desde que gobierna el MAS,
no son capaces de alcanzar el poder por la vía democrática.
Actualmente, podríamos diferenciar varios tipos de oposición
en Bolivia:
1. Derecha fascista y regionalista: tiene elementos
similares a la trumpista o la bolsonarista, sobre todo en la utilización de
símbolos religiosos y un discurso intolerante (racista, misógino,
antidemocrático y secesionista). Está liderada por Luis Fernando Camacho,
gobernador del departamento de Santa Cruz (actualmente en prisión) y artífice
del golpe de Estado de 2019. Durante el paro por el censo no logró convencer a
otros alcaldes o gobernadores de irradiar nacionalmente el conflicto.
2. Derecha tradicional: la expresión de esta facción es
Manfred Reyes Villa, alcalde de Cochabamba. Militar en retiro y empresario, fue
miembro del partido de Banzer, ocupó diferentes cargos ejecutivos en su
departamento y concurrió dos veces a elecciones presidenciales. Durante el
conflicto por el censo respaldó la definición técnica de la fecha para 2024 y
asistió a todas las convocatorias hechas por el presidente Arce.
3. Derecha en declive: Carlos Mesa y Tuto Quiroga serían las
expresiones de esta derecha que tuvo una proyección nacional importante en su
momento y que hoy no sólo se ha mimetizado discursivamente con la derecha dura,
sino que sus dos principales e históricas figuras no han conseguido mantener su
capital político y mediático. En el conflicto por el censo apoyaron los
reclamos cruceños.
4. Oposición de origen popular: existe una oposición que no
es de derecha. Se trata de un conjunto de autoridades electas a nivel
departamental y local en las subnacionales de 2021 que tienen un origen plebeyo
y/o son cercanos a los sectores populares en sus territorios. Ninguno de estos
funcionarios fue electo por los partidos con representación nacional en la
Asamblea Legislativa Plurinacional. Ideológicamente, algunos se muestran como
una centroizquierda indigenista y otros como una centroderecha democrática.
Representantes de la primera tendencia son, por ejemplo, Eva Copa (alcaldesa de
El Alto) y Damián Condori (gobernador de Chuquisaca), que pertenecieron al MAS
hasta esa elección, y en la segunda tendencia estarían Jhonny Fernández
(alcalde de Santa Cruz) o Alejandro Unzueta, gobernador del Beni. Todos
tuvieron una postura diferente a la ultraderecha cruceña liderada por Camacho
en el último conflicto en Santa Cruz y mostraron distanciamiento con el paro.

