"¿Reunirnos con quiénes?": Mariana Prado descarta perder tiempo con partidos “insignificantes” que apenas rozan el 2%

La candidata a la Vicepresidencia por Alianza Popular, Mariana Prado, fue tajante al responder a la reciente convocatoria del presidente Luis Arce para unificar a las fuerzas de izquierda. “¿Cuál es el sentido de reunirse con partidos que tienen el 1% o 2% de apoyo?”, disparó sin rodeos, dejando claro que su alianza no está para sumar pequeñas cifras ni repartirse la miseria electoral.

Prado recalcó que, desde el inicio de su postulación junto a Andrónico Rodríguez, su apuesta ha sido construir una unidad verdadera, basada en las bases sociales reales, no en acuerdos entre cúpulas políticas “sin gente ni territorio”.

“Estamos dialogando con quienes tienen fuerza en la calle, con las organizaciones sociales que representan miles. No vamos a distraernos con agrupaciones que apenas logran sumar unos cuantos miles en una encuesta”, señaló, en alusión a partidos como Morena (0,6%) y el MAS de Eduardo Del Castillo (2,3%), según la última encuesta nacional publicada el 13 de julio.

Al ser consultada sobre Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de campaña, evitó dar mayores detalles, dejando en claro que en su entorno cercano solo trabajan bolivianos y que su enfoque está en consolidar un proyecto con rostro propio. “Yo personalmente no tuve ningún contacto con él”, respondió con indiferencia.

Mientras tanto, Félix Ajpi, vocero de Alianza Popular, minimizó cualquier polémica en torno al politólogo español. “Que haya salido del país no cambia nada. Lo importante es que el proyecto está en marcha y es sólido con o sin asesores extranjeros”.

Respecto al financiamiento, Prado aclaró que su campaña se mantiene gracias al aporte voluntario de simpatizantes y los propios candidatos, “como debe ser en un proyecto que se debe al pueblo, no a intereses oscuros ni chequeras extranjeras”.

En plena etapa electoral, con nueve frentes inscritos y una fecha marcada para el 17 de agosto, Alianza Popular muestra los dientes y deja un mensaje claro: no todos caben en el mismo barco, y no todos merecen asiento en la mesa.