CRISIS HIDRICA A LA VISTA: LA BUROCRACIA Y EL SUPER NIÑO AMENAZAN CON DEJAR SIN AGUA A LA PAZ
El proyecto Multipropósito de Bs 912 millones para El Alto, Batallas y
Pucarani se encuentra inmovilizado por tramas administrativas, disputas
sociales y mala gestión operativa. De no operar de inmediato, el inminente
impacto climático dejará sin suministro hídrico a varios distritos de la urbe
alteña y a la sede de Gobierno.
Por: José
María Herbas Postigo / Investigador
y Consultor en Agua y Medioambiente
La región
metropolitana de La Paz se encuentra parada exactamente en el umbral de una
crisis hídrica catastrófica y totalmente evitable. Mientras los termómetros
globales registran ascensos alarmantes y las agencias internacionales emiten
reportes de emergencia, el Programa Multipropósito de Agua Potable y Riego para
El Alto, Batallas y Pucarani permanece sumido en serias dificultades para
iniciar su operación. Esta obra de ingeniería, concebida para garantizar el
suministro hídrico de la urbe alteña por las próximas tres décadas mediante una
inversión colosal que supera los Bs 912.4 millones ($us 133-135 millones) e
iniciada en 2018, se halla hoy atrapada en un complejo laberinto de negligencia
administrativa, disputas sociales no resueltas e ineficiencias operativas. El
problema de fondo ya no es la falta de cemento, tuberías o infraestructura
física, sino la incapacidad institucional de poner en marcha el sistema justo
cuando el occidente boliviano ingresa al trimestre más peligroso de su historia
climática reciente.
La amenaza del "Súper Niño" y el horno del Altiplano
Los últimos
boletines del Centro de Predicción Climática de la NOAA han encendido las
alarmas meteorológicas en todo el hemisferio. Los modelos confirman, con un 81%
de certeza científica, que el fenómeno de El Niño 2026-2027 se ha consolidado
como un evento "Súper Niño" de características extremas. Este coloso
climatológico golpeará al Altiplano boliviano a través de dos variables implacables:
anomalías térmicas y una severa supresión de lluvias.
Para el
ciudadano común, hablar de anomalías promedio puede sonar abstracto, pero
traducido a la vida cotidiana dibuja un panorama sofocante e insostenible. Si
bien la hoyada paceña promedia históricamente máximas de entre 18°C y 22°C en
sus periodos cálidos, los peores escenarios del Súper Niño —respaldados por
precedentes donde el termómetro rompió récords alcanzando picos oficiales de
27.5°C y un extremo de 28.9°C— amenazan con consolidar jornadas consecutivas de
entre 26°C y 28°C. En el área rural y las planicies alteñas, la radiación solar
sin el freno de la nubosidad empujará las temperaturas por encima de los 28°C.
Este ambiente actuará como un verdadero horno atmosférico, disparando el
consumo doméstico y evaporando de forma acelerada las reservas acumuladas en
los embalses antes de que puedan ingresar a la red.
Radiografía del multipropósito y la paradoja de EPSAS
Planificado
entre 2015 y 2017 con el cofinanciamiento del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID, Contrato BO-L1080) y el Gobierno Autónomo Municipal de El Alto (GAMEA),
el proyecto contempla (Sistemas de riego para los municipios de Batallas y
Pucarani, así como el suministro de agua potable para el Municipio de El Alto),
dos imponentes represas: Khotia Khota y Taypichaca (esta última recientemente
inaugurada por el Presidente Rodrigo Paz con 33 metros de altura física), una
Planta de Tratamiento de Agua Potable (PTAP El Alto 2) y 57 kilómetros de
aducción principal para inyectar un volumen regulado de 1.000 litros por
segundo (l/s) a la red.
Sin
embargo, un análisis técnico y los reportes de fiscalización al sistema operado
por la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS) revelan una
contradicción estructural profunda. EPSAS reconoce un índice de pérdida del 30%
(agua no contabilizada) por tuberías obsoletas y un 15% adicional por
sedimentos y lodos en embalses. Afortunadamente, este desangre se focaliza en
los cascos viejos de La Paz y El Alto Centro. Las zonas de expansión periurbanas
de El Alto y Viacha, beneficiarias del Multipropósito, contarán con ramales de
polietileno nuevos donde la pérdida física se reduce a un 10% técnico
aceptable.
La
verdadera tragedia operativa radica en que el 60% de las zonas periurbanas de
El Alto carecen aún de redes de distribución domiciliaria formales, según
declaraciones del propio Interventor de EPSAS. Realizando una simulación
matemática: si el Multipropósito operara e inyectara sus 1.000 l/s teóricos
bajo el azote del Súper Niño, descontando el 15% de agua muerta (lodos) de las
presas, la oferta bruta real sería de 850 l/s. Restando el 10% de pérdida por
fricción en las líneas nuevas, el sistema dispondría de 765 l/s netos de agua
de alta calidad. Lo insólito es que EPSAS no ha ejecutado la instalación de las
redes secundarias para él abastecimiento en las zonas de expansión y
acoplamiento vecinal, para llevar este caudal a las familias del 60% de la
población desconectada.
Prioridades invertidas y gastos superfluos
En este
escenario de extrema vulnerabilidad, el uso de los recursos públicos por parte
del operador de los servicios de agua potable debe someterse a una profunda
reflexión ética y técnica. No es aceptable que, mientras miles de familias
periurbanas esperan una conexión básica, se desvíen fondos hacia gastos
corrientes no prioritarios, como la adquisición de camionetas o la donación de
13 motocicletas a la Policía Boliviana.
La
coyuntura climática exige un congelamiento inmediato de este tipo de
adquisiciones. Cada centavo del presupuesto de EPSAS debe ser blindado y
abocado exclusivamente a obras civiles y proyectos de emergencia que disminuyan
el riesgo hidrológico: equipamiento de pozos, renovaciones de tuberías, tendidos
rápidos de tuberías secundarias y optimización de plantas de tratamiento. El
gasto superfluo en medio de una amenaza de sequía severa constituye una
preocupante falta de planificación que atenta contra el derecho humano al agua.
Los cuatro "candados" burocráticos y sociales
La
investigación identifica cuatro nudos críticos de carácter político,
administrativo y social que mantienen cerradas las válvulas del sistema:
1. Falta de
Transferencia Legal de Activos: EMAGUA no ha formalizado las actas de recepción
definitiva ni el Manual de Operaciones Interinstitucional. Al no existir esta
transferencia legal a EPSAS, por su condición de sociedad anónima, carece de la
autorización administrativa para operar las compuertas de las represas.
2. Calibración
Hidráulica Pendiente: Existen observaciones técnicas sobre la
estanqueidad de las juntas de unión en tramos cordilleranos y fallas en la
certificación de las macro-válvulas de presión de 700 mm.
3. Conflictos
Sociales en Fuentes de Agua: Comunidades campesinas de Batallas y Pucarani,
agrupadas en el Comité Técnico del Multipropósito (COTEMU), exigen al
Ministerio el cumplimiento de fondos para alcantarillado rural y
electrificación. De no resolverse, amenazan con el cierre físico de las tomas de
agua.
4. Retraso en
Redes Locales: EPSAS ha priorizado medidas de contingencia provisionales en lugar de
acelerar el acoplamiento de las matrices domiciliarias periurbanas.
Llamado a una Cruzada Interinstitucional Metropolitana
Para evitar
el desastre frente al peor escenario del Súper Niño, es imperioso deponer los
feudos institucionales y convocar a una Gran Cruzada Interinstitucional de
Emergencia por el Agua. Esta alianza debe integrar bajo un solo mando técnico
al Ministerio de Desarrollo Rural, Tierras y Agua, EMAGUA, EPSAS, los Gobiernos
Autónomos Municipales de la Región Metropolitana (Mecapaca, Palca, Achocalla,
La Paz, El Alto, Viacha, Laja y Pucarani) y a las representaciones sociales de
las juntas vecinales (FEJUVE) y centrales agrarias.
Esta
Cruzada debe activar de inmediato un plan basado en cuatro pilares de acción
directa:
- Resolución
de Custodia Provisional: Emitir una resolución ministerial para
transferir la operación física de las represas Taypichaca y Khotia Khota a
EPSAS en un plazo máximo de 15 días.
- Compensación
por Vasos Comunicantes: Utilizar los 765 l/s netos del proyecto
para abastecer a los distritos con redes nuevas, liberando el 100% de los
sistemas tradicionales Tuni/Milluni para redirigirlos hacia los cascos
viejos urbanos de La Paz y El Alto que arrastran el 30% de pérdidas.
- Cierre
de Acuerdos Sociales con COTEMU: Desembolsar los
presupuestos de compensación social exigidos por las centrales agrarias
rurales para garantizar la seguridad física de las captaciones
cordilleranas.
- Priorización
Absoluta del Acuífero Cañuhuma: Destinar los recursos
originalmente asignados a la compra de vehículos y gastos superfluos hacia
la perforación y equipamiento electromecánico urgente de 40 pozos
profundos de emergencia. Las aguas subterráneas no dependen de las lluvias
de este año y constituyen el único escudo hídrico real para garantizar la
continuidad del servicio ante el impacto directo del Súper Niño.

